Octubre, 2008

Anverso literario: Foucault y el poder de la mirada.

panoptico(2).jpg



De sumo interés resulta el trabajo que el filósofo postmoderno frances Michel Foucault realiza en torno al prodigio arquitectónico conocido como el panóptico, creación de otro pensador europeo, el inglés, Jeremy Bentham. El mecanismo que Bentham propuso a principios del siglo XVIII como una cárcel modelo, busca una mejor distribución y organización del espacio a fin de reemplazar las viejas mazmorras representativas del régimen monárquico.

El concepto tras el panóptico (pan/ todos- opticón/observar) es sencillo, se trata de una torre en torno a la cual se encuentran dispuestas celdas que por efecto de la luz y la disposición de sus ventanas y rejas, se vuelve transparente a la mirada del vigilante que puede o no, estar posicionado en cualquiera de las claraboyas del edificio que juega el rol de núcleo y ojo perpetuo.

El hecho de poder, en teoría, prescindir del cuidador ubicado en la torre; se basa en el diseño laberíntico, que en virtud de la disposición de sus recámaras, presenta el interior del edificio central. Estas desembocan en una infinidad de tragaluces, tal como demuestran, los planos originales de Bentham.

En nuestros días, este efecto de unilateralidad en la observación, puede perfeccionarse con vidrios polarizados, lo importante es mantener en alto, el principio de transparencia y visibilidad plena de las celdas, lo cual, como ya se señaló, no se aplica de forma inversa, al puesto de vigilancia. Lo que trae como directa consecuencia, que los recluidos, al no poder ver el rostro de su celador o constatar de manera fehaciente si existe tal vigía, sientan sobre sí, el peso psicológico que implica una virtual y permanente observación. Esto, sumado a la falta de intimidad, termina por dirigir sus conductas y delinear su identidad, tendiendo a la normalización o imposición de una hegemonía y discurso, que grava tanto mente como cuerpo.

Producto de estos efectos psicosomáticos que pueden afectar indistintamente a una globalidad o individuo, es que Foucault encuentra en el diseño, presupuestos políticos y sociológicos que van más allá de la mera disposición del lugar y los cuerpos. El francés se atreve a señalar sin dilación, que este invento es un complemento tecnológico del poder, capaz de integrarse efectivamente al ideario contractualista de Rosseau y otros autores ilustrados, que buscaban por medio de la democracia y formas representativas de gobierno, eliminar la supremacía de un único foco de postestad impuesto en honor a la naturaleza divina y consuetudinaria del regidor. Se busca, una visibilidad integra de los elementos que componen el cuerpo social para así, lograr la legibilidad de las directrices del poder y orden, dejando los puestos de soberanía sin titular. “Que mejor para ejemplificar una distribución imparcial acerca de quien debe vigilar, administrar y castigar, que un mecanismo artificial como el panóptico”.

panoptico.jpg



En definitiva, lo que podemos destacar del invento de Bentham, tal como señala Foucault, es que lejos de su fin práctico como edificio carcelario, este traspasa a otros ámbitos de encierro y desenvolvimiento del hombre, marcando la organización que sufren hasta nuestros días, los espacios. Ello hace de nuestro mundo, un universo disciplinario que busca regir conductas y normalizar, a través de la aplicación de tecnologías sutiles de vigilancia y castigo. Estas son ordenadas por un centro en función de un discurso o dogma que va en directa relación con las necesidades económicas del sistema. Pensemos no más, en como se organizan los colegios, hospitales, universidades y zonas de trabajo con sus horarios, salas, zonas de detención, patios, murallas, libros de asistencia, himnos e inspectores. Todas formas que el hombre interioriza en su rutina y que de manera subrepticia nos dirigen.

El panóptico y el poder de su mirada permanente, la evaluación, y vigilancia sobre nuestros cuerpos y mentes, seamos o no, conscientes de dicho paradigma y sus implicancias. Foucault sin embargo, no se queda allí, el principio de visibilidad y el panóptico son solo la punta del iceberg, luego la sociedad y los titulares del poder, generarían nuevos mecanismos: controles de natalidad, vacunación, higiene, formas de biopoder que son dignas de ser revisadas pues convivimos con ellas y las asumimos con la mayor naturalidad. Como conclusión, se puede señalar que la obra de Foucault es vigente y de gran pertinencia, sobre todo, si consideramos que el panóptico y cualquier otro mecanismo de biopoder, tal como ha ocurrido con muchas estructuras y maquinarias creadas por el hombre, con un principio rector básico, en este caso, fragmentar la soberanía regia a través de mecanismos artificiales. Más allá de conseguir perpetuar sus fundamentos, demuestran en su ejecución y abuso; el fracaso del racionalismo ilustrado, sobre todo si pensamos en que han sido el sustento de dictaduras y megalómanos. La deposición de un tirano implica la imposición de mil, y el antiguo morbo gótico se traduce en una lucha descarnada, proselitismo que ambiciona con ocupar un puesto, cada vez más elevado en las esferas de la torre central o núcleo de dominio. Los vigilantes se destrozan entre sí y se suman a un juego de intrigas e infidencias que los hacen prisioneros de su ansía de control. Sino basta con pensar en los llamados altos dignatarios, candidatos de gran vocación y los partidos que los apoyan. Lo expuesto de cualquier manera es sólo una aproximación al autor y una parte mínima de su obra. Como pensador, Foucault, nos ha provisto de una nueva y más amplia visión sobre la psiquiatría y la filosofía, traspasando el área de estudio de los pensadores, que por muchos años, se ha centrado en el tiempo, para en otro sentido, recobrar gracias al francés y sus tratados, la preponderancia que merece el espacio y a partir de este, el desarrollo de temas, como la sexualidad, el cuerpo, la identidad, que son sin duda contingentes para cualquier ciudadano, participe y usuario del sistema.

Como tópico universal, la amplia exposición de Foucault en torno al poder y sus manifestaciones, sigue abierta a la reflexión, sobre todo si consideramos que sus ideas han sido actualizadas y retomadas por otros; y aquellas paredes que él mentaba, hoy, tal como lo plantea otro gran pensador francés, Gilles Deleuze, ya no son sólo de concreto, sino virtuales y más que el hacinamiento o detención en un recinto, el presente nos maneja con la exclusión que determina la viabilidad o acceso, ante un simple crédito o password.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Publicado en: Cinosargo.

Poeta+arica, poesía+ariqueña, escritor, Daniel+Rojas+Pachas, carrollera, música+histórica, Daniel+Rojas, escritor+ariqueño, escritor+chileno, poeta+chileno

Mudo un poema de Daniel Rojas

francis-bacon.jpg


Allí (…)


reposan muertos, los humildes hijos del silencio,


sonríen,


al fin; hechos un nudo,


sumergidos en su propia isla,


el paisaje de su ayer.


COMPLETO


también ríe (…) en su ínfimo cielo,


A CARCAJADAS – DES-CAS/quetadas


y la (((eclosión))), corona de multitudes


forja la irreal santidad:


TÍSICA


ONANISTA


AUTOCONTEMPLATIVA


Propia de la “general” reprimenda… sí ((((laba)))) deaquellos jóvenes y


EXPLOSivosegos


Los poetas del mundo-novismo “presente”,


difamando a sus padres…


devorando sus restos abortados,


lamiendo las llagas…


de sus cortes autoinfligidos… como hueca, mutante, informe,amante rebelde, genial, periférica guerrera, analfabeta, olvidada letra… que///”romantizaal enemigo”/// y en cualquier intento de performance perfuma_DA, maquilla_DA,encasquetilla_DA…. Se repite ab eternum en el cliche infame del DA_DA a la Mo-DA_DA.


EL LENGUAJE INVISIBLE – IMPRONUNCIBALE – TAN IMBECIL COMO MUDOE INSERVIBLE – “SIGUE SIENDO EL “noble” DESAFÍO”





Autor: Daniel Rojas Pachas.



Poeta+arica, poesía+ariqueña, escritor, Daniel+Rojas+Pachas, carrollera, música+histórica, Daniel+Rojas, escritor+ariqueño, escritor+chileno, poeta+chileno


Publicación de poemas en Revista Descontexto.

Anverso Literario: La dominación ideológica y dogmática en el Señor Presidente

17110.jpg



El Anonimato y la dominación ideológica y dogmática: El caso del estudiante y el sacristán en el Señor Presidente de Miguel Ángel Asturias. Es un fragmento aún en etapa de corrección y que corresponde, en mi libro de investigación sobre Cinco autores clave de la literatura Latinoamericana, a un capítulo más extenso dedicado a la obra “El Señor Presidente”, del Guatemalteco Miguel Ángel Asturias. El estudio de este escritor ganador del nobel, ha sido parte importante de los procesos críticos en que he estado trabajando arduamente, el resultado de todo ello, será publicado el 2009, gracias a la obtención del fondo nacional de fomento del libro y la lectura (Fondart) durante el presente año.

En el estudio, se expresan como las formas de dominación psicosomáticas que plantea Foucault en su aproximación al panóptico de Jeremy Bentham (estructura centralizadora del poder que se basa en la vigilancia anónima) consiguen penetrar en el fuero interno de los miembros de una sociedad y una comunidad por entero, condicionando sus esperanzas, miedos y en última instancia, dirigiendo sus destinos, maneras de pensar y constitución de una identidad.

Como apartado de un análisis general que ilustra como en la obra se cumplen los presupuestos del panóptico en torno al condicionamiento de las relaciones interpersonales, políticas y legales, aquí se pretende abordar el concepto de poder y la vigilancia anónima, en su alteración y yugo sobre el plano dogmático. Para ello se toman dos personajes alegóricos, ambos representantes de formas extremas de pensamiento y convicción, podría decirse figuras esteriotipadas pero no por eso menos reales y presentes: el Estudiante anarquista y el sacristán.

—(...) por un delito que cometí por pura equivocación. ¡Figure usté que por quitar un aviso de la Virgen de la O, fui y quité del cancel de la iglesia en que estaba de sacristán el aviso del jubileo de la madre del Señor Presidente! —Pero eso, ¿cómo se supo...? —murmuró el estudiante, mientras que el sacristán se enjugaba el llanto con la punta de los dedos, destripándose las lágrimas en los ojos. —Pues no sé... Mi torcidura... Lo cierto es que me capturaron y me trajeron al despacho del Director de la Policía, quien, después de darme un par de gaznatadas, mandó que me pusieran en esta bartolina, incomunicado, dijo, por revolucionario.

Estos personajes resultan simbólicos dentro de la obra no sólo por que ambos carecen de nombre y mayor descripción, sino por que representan dentro de la sociedad del portal del Señor, dos ideologías y formas de vida contrapuestas. Uno la del estoicismo cristiano y la corderil sumisión del hombre ante designios superiores. La otra muestra el anarquismo racional, la disidencia cáustica.

¿Adonde volver los ojos en busca de libertad? El sacristán: — ¡ A Dios, que es Todopoderoso! El estudiante: —¿Para qué, si no responde? El sacristán: —Porque ésa es Su Santísima voluntad... Es mejor rezar... El estudiante: — ¡Qué es eso de rezar! ¡No debemos rezar! ¡Tratemos de romper esa puerta y de ir a la revolución!"

Son por tanto la representación de dos orbes de poder, el divino representado en la tierra y el temporal, ambos disminuidos ante el eje central, presos y torturados por las causas más inverosímiles: Desacato o denuncia dada por algún enemigo sin rostro, víctimas de una broma cruel o del anhelo de un fanático del ojo anónimo que todo controla, a fin de ganar su beneplácito.

La importancia de estas dos voces en el texto, no es menor, pues en ellas, se personaliza, la dualidad político-religiosa del texto tal como señala Caridad L. Silva de Velázquez: “Un estudio cuidadoso de la obra y sus discursos, demuestra la constante asociación del tema religioso al tema político, y revela además la importancia del primero como complemento del segundo. Ambos constituyen una dualidad temática indivisible que corre en relación paralela a lo largo de la obra, y a la cual se conectan todos los demás elementos de la misma”. De modo que, los diálogos oprimidos de ambos personajes, gozan de un innegable valor comunicativo. Se desenvuelven en forma intercalada al desarrollo de la fábula central y toman un cariz alegórico que debate perspectivas ante el poder: Resignación y resistencia.

Indistintamente, las dos vertientes reaccionarias ante el porvenir, sufren la misma suerte, incomunicación y vigilancia. Y su participación, va nutriendo las connotaciones omnipotentes y omnipresentes de lo que para unos es un dictador, caudillo despótico y para otros, un esperpéntico Dios terrenal, figura mítica encarnada por el Señor Presidente y sus facultades omnímodas.

Estos ricos parlamentos y debates entre el estudiante y el sacristán, permiten también vincular discursivamente, todos los recursos de estilo que en la obra, van poblando la atmósfera novelesca con ironía. Las alusiones a la tergiversación moral de esta variopinta irrealidad incluyen el Lupanar de Doña Chon, espacio que antes ocupó el papel de un convento y actualmente es frecuentado por Altos Militares e incluso ligado al pasado amoroso del Presidente, características que coinciden con la umbría y mundana constitución de la catedral y el portal del Señor, hogar de los irresponsables y dementes, que esgrimen un discurso que Asturias maneja a través de figuras fónicas que le permiten comparar al Pelele, el idiota del pueblo con Cristo: I.N.R.Idiota, o configurar la caída gradual y deformante del Ángel bello y malo como Satán, la disolución de su identidad nos presenta en un comienzo a un sicario, mano derecha del regidor, que culmina como un despojo que desaparece por desafiar a su oscuro Demiurgo o en términos seculares, al rechazar los mandatos de aquel que plenipotenciario, ocupa el orden jerárquico superior en la torre del panóptico.

Es importante destacar en este par, Sacristán y Anarquista un diálogo que tienen una vez libres y contemplando las ruinas Apocalípticas del Portal del Señor, esa conversa cierra el libro, y demuestra como la vigilancia y anonimato repercute sobre el cuerpo de los castigados pero también penetra en sus consciencias temerosas de volver a caer presas del castigo y la incomunicación. La actitud del Sacristán es demostrativa:

—No les bastó pintar el Portal a costillas de los turcos; para que la protesta por el asesinato de el de la mulita no dejara lugar a dudas, había que echar abajo el edificio... —Deslenguado, vea que nos pueden oír. ¡Cállese, por Dios! Eso no es cierto...

Aquel miedo que invoca a Dios como último recurso del pueblo y su resignación encarnada en el hombre de fe, se complementa con la imagen que presencia el estudiante al llegar a su hogar y ver a su madre suplicando con rosario en mano y de forma reverencial, producto de este purgatorio mundano.

El estudiante llegó a su casa, situada al final de una calle sin salida y, al abrir la puerta, cortada por las tosecitas de la servidumbre que se preparaba a responder la letanía, oyó la voz de su madre que llevaba el rosario: —Por los agonizantes y caminantes... Porque reine la paz entre los Príncipes Cristianos... Por los que sufren persecución de justicia... Por los enemigos de la fe católica... Por las necesidades sin remedio de la Santa Iglesia y nuestras necesidades... Por las benditas ánimas del Santo Purgatorio...

Efecto dogmático e ideológico, que impone el poder vigilante del Oscuro Dios Terrenal. Ante semejante callejón sin salida, el único paliativo seguro para los ignorantes habitantes de la periferia, es la piedad muda y etérea del otro Dios.

Autor:
Daniel Rojas Pachas

Publicado en: Cinosargo

Poeta+arica, poesía+ariqueña, escritor, Daniel+Rojas+Pachas, carrollera, música+histórica, Daniel+Rojas, escritor+ariqueño, escritor+chileno,

BATRACOMIOMAQUIA

9789500306898.jpg

HOMERO

BATRACOMIOMAQUIA
O LUCHA DE LAS RANAS CON LOS RATONES




CANTO ÚNICO

Al comenzar esta primera página, ruego al coro del Helicón que venga a mi alma para entonar el canto que recientemente consigné en las tablas, sobre mis rodillas —una lucha inmensa, obra marcial llena de bélico tumulto— deseando que llegue a oídos de todos los mortales cómo se distinguieron los ratones al atacar a las ranas, imitando las proezas de los gigantes, hijos de la tierra. Tal como entre los hombres se cuenta, su principio fue del siguiente modo:

Un ratón sediento, que se había librado del peligro de una comadreja, sumergía su ávida barba cerca de allí, en un lago, y se refocilaba con el agua dulce como la miel cuando le vio una vocinglera rana, que en el lago tenía sus delicias y le habló de esta suerte:

—Forastero, ¿quién eres? ¿De dónde viniste a estas riberas? ¿Quién te engendró? Dímelo todo sinceramente: no sea que yo advierta que mientes. Si te considerare digno de ser mi amigo, te llevaré a mi casa y te haré muchos y buenos presentes de hospitalidad. Yo soy Hinchacarrillos y en el lago me honran como perpetuo caudillo de las ranas: crióme mi padre Lodoso y me dio a luz Reinadelasaguas, que se había juntado amorosamente con él a orillas del Erídano. Pero noto que también eres hermoso y fuerte, más aún que los otros; y debes de ser rey portador de cetro y valeroso combatiente en las batallas. Mas sea, declárame pronto tu linaje.

—¿Por qué me preguntas por mi linaje? Conocido es de todos los hombres y dioses y hasta de las aves que vuelan por el cielo. Yo me llamo Hurtamigas, soy hijo del magnánimo Roepán y tengo por madre a Lamemuelas, hija del rey Roejamones. Pero, ¿cómo podrás conseguir que sea tu amigo, si mi naturaleza es completamente distinta de la tuya? Para ti la vida está en el agua, mas yo acostumbro roer cuanto poseen los hombres: no se me oculta el pan floreado que se guarda en el redondo cesto; ni la gran torta rociada de sésamo; ni la tajada de jamón; ni el hígado, dentro de su blanca túnica; ni el queso fresco, de dulce leche fabricado; ni los ricos melindres, que hasta los inmortales apetecen; ni cosa alguna de las que preparan los cocineros para los festines de los mortales, echando a las ollas condimentos de toda especie.

Jamás huí de la gritería horrenda de las batallas, sino que siempre me encamino hacia el tumulto y pronto me mezclo con los combatientes más avanzados. No me espanta el hombre con su gran cuerpo, pues encaramándome a la cama en que reposa le muerdo la punta del dedo y hasta le cojo por el talón sin que le venga ningún dolor ni le desampare el dulce sueño mientras yo le muerdo. Dos son los enemigos de quienes en gran manera lo temo todo en toda la tierra: el gavilán y la comadreja, que me causan terribles pesares; y también el luctuoso cepo, donde se oculta traidora muerte. Pero temo mucho más a la comadreja, que es fortísima y, cuando me escondo en un agujero, al mismo agujero va a buscarme. No como rábanos, ni coles, ni calabazas ni me nutro de verdes acelgas ni de apio; que estos son vuestros manjares, alimentos propios de los que habitáis en la laguna.

A estas razones Hinchacarrillos contestó sonriendo: —¡Oh forastero! Mucho te envaneces por lo del vientre; también las ranas tenemos muy muchas cosas admirables de ver, así en el lago como en la tierra firme. Pues el Cronión nos dio un doble modo de vivir y podemos saltar en la tierra y zambullir nuestro cuerpo en el agua, habitando moradas que de ambos elementos participan. Si quieres comprobarlo, muy fácil te ha de ser: monta sobre mi espalda, agárrate a mí para que no resbales y llegarás contento a mi palacio. Así dijo; y le presentó la espalda. El otro, subiendo al punto con fácil salto, asióse con las manos al tierno cuello. Y al principio regocijábase contemplando los vecinos puertos y deleitándose con el nado de Hinchacarrillos; mas, así que se sintió bañado por las purpúreas olas, brotáronle copiosas lágrimas y, tardíamente arrepentido, se lamentaba y se arrancaba los pelos, apretaba con sus pies el vientre de la rana, le palpitaba el corazón por lo insólito de la aventura y anhelaba volver a tierra firme; y en tanto el glacial terror le hacía gemir horriblemente. Extendió entonces la cola sobre el agua, moviéndola como un remo, y, mientras pedía a las deidades que le dejaran arribar a tierra firme, iban bañándolo las purpúreas ondas. Gritó, por fin, y estas fueron las palabras que profirió su boca:

—No fue así ciertamente como llevó sobre los hombros la amorosa carga el toro que, al través de las olas, condujo a Creta la ninfa Europa; como, nadando me transporta a mí sobre los suyos esta rana que apenas levanta el amarillo cuerpo entre la blanca espuma.

De súbito apareció una hidra, con el cuello erguido sobre el agua ¡Amargo espectáculo para entrambos! Al verla, sumergióse Hinchacarrillos, sin parar mientes en la calidad del compañero que, abandonado, iba a perecer. Fuese, pues, la rana a lo hondo del lago y así evitó la negra muerte. El ratón, al soltarlo la rana, cayó en seguida de espaldas sobre el agua; y apretaba las manos; y, en su agonía, daba agudos chillidos. Muchas veces se hundió en el agua, otras muchas se puso a flote coceando; pero no logró escapar a su destino. El pelo, mojado, aumentaba aún más su pesantez. Y pereciendo en el agua, pronunció estas palabras:

—No pasará inadvertido tu doloso proceder, oh Hinchacarrillos, que a este náufrago despeñaste de tu cuerpo como de una roca. En tierra, oh muy perverso, no me vencieras ni en el pancracio, ni en la lucha, ni en la carrera; pero te valiste del engaño para tirarme al agua. Tiene la divinidad un ojo vengador, y pagarás la pena al ejército de los ratones sin que consigas escaparte.

Diciendo así, expiró en el agua. Mas acercó a verlo Lameplatos, que se hallaba en el blando césped de la ribera; y, profiriendo horribles chillidos corrió a participarlo a los ratones. Así que éstos se enteraron de la desgracia, todos se sintieron poseídos de terrible cólera. En seguida ordenaron a los heraldos que al romper el alba convocaran a junta en la morada de Roepán, padre del desdichado Hurtamigas, cuyo cadáver aparecía tendido de espaldas en el estanque, pues el mísero ya no se hallaba próximo a la ribera, sino que iba flotando en medio del ponto. Y cuando, al descubrirse la aurora, todos acudieron diligentes, Roepán, irritado por la suerte de su hijo, se levantó el primero y les dijo estas palabras:

—¡Oh amigos! Aunque a mí solo me han hecho padecer las ranas tantos males, la actual desventura a todos nos alcanza. Soy muy desgraciado, puesto que perdí tres hijos. Al mayor lo mató la odiosísima comadreja, echándole la zarpa por un agujero. Al segundo lleváronlo a la muerte los crueles hombres, con novísimas artes, inventando un lígneo armadijo que llaman ratonera y es la perdición de los ratones. Y el que era mi tercer hijo, tan caro a mi y a su veneranda madre, lo ha ahogado Hinchacarrillos, conduciéndolo al fondo de la laguna. Mas, ea, armaos y salgamos todos contra las ranas, bien guarnecido el cuerpo con las labradas armaduras.

Diciendo semejantes razones, a todos les persuadió a que se armaran; y a todos los armó Ares, que se cuida de la guerra. Primeramente ajustaron a sus muslos, como grebas, vainillas de verdes habas bien preparadas, que entonces abrieron y que durante la noche habían roído de la planta. Pusiéronse corazas de pieles con cañas, que ellos mismos habían dispuesto con gran habilidad, después de desollar una comadreja. Su escudo consistía en una tapa de las que llevan en el centro los candiles; sus lanzas eran larguísimas agujas, broncínea labor de Ares; y formaba su morrión una cáscara de guisante sobre las sienes.

Así se armaron los ratones. Las ranas, al notarlo, salieron del agua y, reuniéndose en cierto lugar, celebraron consejo para tratar de la perniciosa guerra. Y mientras inquirían cuál fuera la causa de aquel levantamiento y de aquel tumulto, acercóseles un heraldo con una varita en la mano —Penetraollas, hijo del magnánimo Roequeso— y les anunció la funesta declaración de guerra, hablándoles de esta suerte: —¡Oh ranas! Los ratones os amenazan con la guerra y me envían a deciros que os arméis para la lucha y el combate, pues vieron en el agua a Hurtamigas, a quien mató vuestro rey Hinchacarrillos. Pelead, pues, los que más valientes seáis entre las ranas.

Diciendo así, les declaró el mensaje. Su discurso penetró en todos los oídos y turbó la mente de las soberbias ranas. Y como ellas increparan a Hinchacarrillos, éste se levantó y les dijo:

—¡Amigos! Ni he dado muerte al ratón, ni le he visto perecer. Debió de ahogarse mientras jugaba a orillas del lago, imitando el nadar de las ranas; y los perversos me acusan a mí que soy inocente. Mas, ea, busquemos de qué manera nos será posible destruir los pérfidos ratones. Voy a deciros la que me parece más conveniente. Cubramos el cuerpo con las armas y coloquémonos todos en los bordes más altos de la ribera, en el lugar más abrupto; y cuando aquéllos vengan a atacarnos, asgamos por el casco a los que a nosotros se aproximen y echémoslos prestamente al lago con sus mismas armaduras. Y después que se ahoguen en el agua, pues no saben nadar, erigiremos alegres un trofeo que el ratonicidio conmemore.

Diciendo así, a todos les persuadió a que se armaran. Cubrieron sus piernas con hojas de malva; pusiéronse corazas de verdes y hermosas acelgas, transformaron hábilmente en escudos unas hojas de col; tomaron a guisa de lanza sendos juncos, largos y punzantes; y cubrieron su cabeza con yelmos que eran conchas de tenues caracoles. Vestida la armadura, formáronse en lo alto de la ribera, blandiendo las lanzas, llenos de furor.

Entonces Zeus llamó a las deidades al estrellado cielo y, mostrándoles toda la batalla y los fuertes combatientes, que eran muchos y grandes y manejaban luengas picas —como si se pusiera en marcha un ejército de centauros o de gigantes— preguntó sonriente "¿Cuáles dioses auxiliarán a las ranas y cuáles a los ratones?" Y dijo a Atenea:

—¡Hija! ¿Irás por ventura a dar auxilio a los ratones, puesto que todos saltan en tu templo, donde se deleitan con el vapor de la grasa quemada y con manjares de toda especie?

—¡Oh padre! Jamás iré a prestar mi auxilio a los afligidos ratones, porque me han causado multitud de males, estropeando las diademas y las lámparas para beberse el aceite. Y aun me atormenta más el ánimo otra de sus fechorías: me han roído y agujereado un peplo de sutil trama y fino estambre que tejí yo misma; y ahora el sastre me apremia por la usura —¡situación horrible para un inmortal!— pues tomé al fiado lo que necesitaba para tejer y ahora no sé como devolverlo. Mas ni aun así querré auxiliar a las ranas, que tampoco tienen ellas sano juicio: pues recientemente, al volver de un combate en que me cansé mucho, me hallaba falta de sueño y no me dejaron pegar los ojos con su alboroto; y estuve acostada, sin dormir y doliéndome la cabeza, hasta que cantó el gallo. Ea, pues, oh dioses, abstengámonos de darles nuestra ayuda: no fuese que alguno de vosotros resultase herido por el punzante dardo, pues combatirán cuerpo a cuerpo, aunque una deidad se les oponga; y gocémonos todos en contemplar desde el cielo la contienda.

Así dijo. Obedeciéronla los restantes dioses y todos juntos se encaminaron a cierto paraje. Entonces los cínifes preludiaron con grandes trompetas el fragor horroroso del combate; y Zeus Cronida tronó desde el cielo, dando la señal de la funesta lucha.

Primeramente Chillafuerte hirió con su pica a Lamehombres, que se hallaba entre los más avanzados luchadores, clavándosela en el vientre, en medio del hígado: el ratón cayó boca abajo, se le mancharon las tiernas crines, y, al venir a tierra con gran ruido, las armas resonaron sobre su cuerpo. Después Habitagujeros, como alcanzara a Cienolento, le hundió en el pecho la robusta lanza: hizo presa en el caído la negra muerte y el alma le voló del cuerpo. Acelguívoro mató a Penetraollas, tirándole un dardo al corazón, y en la propria orilla mató también a Roequeso.

Comepan hirió en el vientre a Muchavoz, que cayó boca abajo y el alma le voló de los miembros. Gozalago al ver que Muchavoz se moría, adelantóse e hirió a Habitagujeros en el delicado cuello con una piedra como de molino y a éste la oscuridad le veló los ojos.

Grandemente apesarado Albahaquero hirió al ratón con el aguzado junco, sin que luego se le acercara para recobrar la lanza. Así que lo vio Lamehombres, dirigióle un brillante dardo y no le erró, pues se lo clavó en el hígado. Y como viera que Comecosto huía, cayóse al pie de la elevada orilla. Pero ni aun así cesó de luchar, sino que le hirió; y éste vino al suelo para no levantarse más; tiñóse el lago con la purpúrea sangre y el ratón quedó en la ribera envuelto en las delgadas cuerdas de sus intestinos.

Juncalero, al ver a Taladrajamones, entró en gran temor, tiró el escudo y huyó, echándose de un salto en el agua. El irreprensible Reposaenelcieno mató a Pastinascívoro y Gozaenelagua dio muerte al rey Roejamones, hiriéndole con un canto en la parte superior de la cabeza: el cerebro le fluía al ratón por la nariz y la tierra se manchaba de sangre.

Lameplatos mató al irreprensible Reposaenelcieno, acometiéndole con la lanza; y a éste la obscuridad le veló los ojos. Puerrívoro, al verlo, cogió por el pie a Oliscasado y, apretándole con la mano el tendón, lo ahogó en el lago.

Ladrondemigajas quiso vengar a su difunto compañero e hirió a Puerrívoro en el vientre, en medio del hígado: cayó a sus pies la rana y el espíritu de la misma fuese al Hades. Andaentrecoles, cuando lo vio, tiróle desde lejos un puñado de cieno, que le manchó el rostro y por poco no le ciega.

Encolerizóse el ratón y cogiendo con su robusta mano una enorme piedra que había en la llanura, verdadera carga de la tierra, con ella hirió a Andaentrecoles debajo de las rodillas: quebróse toda la pierna derecha de la rana, y cayó ésta de espaldas en el polvo. Vocinglero acudió en su auxilio y, acometiendo a Ladrondemigajas, le hirió en medio del vientre: envasóle todo el aguzado junco y, al arrancarle la pica con su robusto brazo, todos los intestinos se desparramaron por el suelo.

Y así que lo vio en lo alto de la ribera Habitagujeros —el cual, hallándose sumamente abatido, se retiraba del combate cojeando— saltó a un foso para escapar de la horrible muerte. Roepán hirió en la extremidad del pie a Hinchacarrillos; y éste, afligido, diose en seguida a la fuga y saltó el lago.

Alguívoro, cuando le vio caído y casi exánime, abrióse paso por entre los combatientes delanteros y acometió a Roepán con el aguzado junco, mas no logró romperle el escudo y en éste se quedó clavada la punta de la pica. Pero le hirió en el eximio casco de cuádruple penacho, haciéndose émulo del propio Ares, el divinal Catorégano, único combatiente que sobresalía entre la muchedumbre de las ranas. Mas arremetieron contra él y, al verlo, no se atrevió a esperar a los esforzados héroes y fue a sumergirse en lo profundo del lago.

Figuraba entre los ratones el mancebo Robaparte, señalado entre todos e hijo del irreprensible Roedor que acecha el pan. Roedor fue a su casa y mandó a su hijo que interviniera en el combate, y éste aseguró, braveando, que había de exterminar el linaje de las ranas. Púsose cerca de ellas con ganas de combatir reciamente; rompió por la mitad una cáscara de nuez y armóse metiendo las manos en ambos fragmentos. Temerosas las ranas fuéronse todas al lago. Y aquél hubiera llevado a cabo su propósito, pues su fuerza era grande, si no lo hubiese advertido en seguida el padre de los hombres y de los dioses. El Cronión se compadeció entonces de las ranas, que perecían, y, moviendo la cabeza, dijo de esta suerte:

—¡Oh dioses! Grande es la hazaña que van a contemplar mis ojos. Muy perplejo me dejó Robaparte al gloriarse fieramente de que ha de destruir las ranas en el lago. Mas enviemos cuanto antes a Palas, que produce el tumulto de la guerra, o a Ares, para que lo aparten de la batalla no obstante su valentía.

Así se expresó el Cronida, y Ares contestóle diciendo: —Ni el poder de Atenea ni el de Ares bastarán, oh Cronida, para librar a las ranas de la perdición horrenda. Mas, ea, vayamos en su auxilio todos juntos o mueve tu arma con la cual mataste a los titanes, que eran con mucho los mejores de todos; y de esta manera quedará domeñado el más valiente, como en otro tiempo hiciste perecer al robusto varón Capaneo, al gran Enceladonte y a las feroces familias de los Gigantes. Así dijo; y el Cronida arrojó el brillante rayo. Primeramente despidió un trueno, que hizo estremecer el vasto Olimpo, y en seguida lanzó el rayo —temible arma de Zeus— que voló, serpeando, de la soberana mano. Su caída a todos les causó pavor, así a las ranas como a los ratones; mas no por eso abandonó el combate el ejército de estos últimos, que hubiera esperado aún más que antes destruir el linaje de las belicosas ranas, si Zeus, compadeciéndose de ellas desde el Olimpo, no les hubiera enviado prestamente auxiliares.

De pronto se presentaron unos animales de espaldas como yunques, de garras corvas, de marcha oblicua, de pies torcidos, de bocas como tijeras, de piel crustácea, de consistencia ósea, de lomos anchos y relucientes, patizambos, de prolongados labios, que miraban por el pecho y tenían ocho pies y dos cabezas, indomables: eran cangrejos, los cuales se pusieron a cortar con sus bocas las colas, pies y manos de los ratones, cuyas lanzas se doblaban al acometer a los nuevos enemigos.

Temiéronles los tímidos ratones y, cesando en su resistencia, se dieron a la fuga. Y al ponerse el sol, terminó aquella batalla que había durado un solo día.

Poeta+arica, poesía+ariqueña, escritor, Daniel+Rojas+Pachas, carrollera, música+histórica, Daniel+Rojas, escritor+ariqueño, escritor+chileno, poeta+chileno

Las Moscas

FAB2-004-7-1107.jpg


LAS MOSCAS

(Texto completo en Cinosargo Revista Literaria)

Drama en tres actos

A CHARLES DULLIN
en prueba de agradecimiento y amistad


PERSONAJES

JÚPITER

ORESTES

EGISTO

EL PEDAGOGO

PRIMER GUARDIA

SEGUNDO GUARDIA

EL GRAN SACERDOTE

ELECTRA

CLITEMNESTRA

UNA ERINIA

UNA JOVEN

UNA VIEJA

HOMBRES Y MUJERES DEL PUEBLO

ERINIAS

SERVIDORES

GUARDIAS DEL PALACIO

Esta obra fue estrenada en el Teatro de la Cité (Dirección Charles Dullin) por los señores Charles Dullin, Joffre, Paul Cetly, Jean Lannier, Norbert, Luden Arnaud, Marcel d'Orval, Bender y las señoras Perret, Olga, Dominique, Cassan.


ACTO I

Una plaza de Argos. Una estatua de Júpiter, dios de las moscas
y de la muerte. Ojos blancos, rostro embadurnado de sangre.

ESCENA I

Entran en procesión VIEJAS vestidas de negro, y hacen libaciones delante de la estatua. Al fondo, un IDIOTA sentado en el suelo. Entran ORESTES y el PEDAGOGO, luego JÚPITER.

ORESTES.— ¡Eh, buenas mujeres!

Todas las VIEJAS se vuelven lanzando un grito.

EL PEDAGOGO.— ¿Podéis decirnos?...

Las VIEJAS escupen al suelo dando un paso atrás.

EL PEDAGOGO.— Escuchad, somos viajeros extraviados. Sólo os pido una indicación.

Las VIEJAS huyen dejando caer las urnas.

EL PEDAGOGO.— ¡Viejas piltrafas! ¿No se diría que me derrito por sus encantos? ¡Ah, mi amo, qué viaje agradable! Y qué buena inspiración la vuestra de venir aquí cuando hay más de quinien­tas capitales, tanto en Grecia como en Italia, con buen vino, po­sadas acogedoras y calles populosas. Parece que estos montañeses nunca han visto turistas: cien veces he preguntado por el camino en este maldito caserío que se achicharra al sol. Por todas partes los mismos gritos de espanto y las mismas desbandadas, las pe­sadas carreras negras por las calles enceguecedoras. ¡Puf! Estas calles desiertas, el aire que tiembla, y este sol... ¿Hay algo más siniestro que el sol?

ORESTES.— He nacido aquí...

EL PEDAGOGO.— Así parece. Pero en vuestro lugar, yo no me jac­taría de ello.

ORESTES.— He nacido aquí y debo preguntar por mi camino como un viajero. ¡Llama a esa puerta!

EL PEDAGOGO.— ¿Qué esperas? ¿Que os respondan? Mirad un poco esas casas y decidme qué parecen. ¿Dónde están las ventanas?, Las abren a patios bien cerrados y bien sombríos, me lo imagino, y vuelven el trasero a la calle... (Gesto de ORESTES) Está bien. Llamo, pero sin esperanza.

Llama. Silencio. Llama de muevo; la puerta se entreabre.

UNA VOZ.— ¿Qué queréis?

EL PEDAGOGO.— Una sencilla pregunta. ¿Sabéis dónde vive...? La puerta vuelve a cerrarse bruscamente.

EL PEDAGOGO.— ¡Idos al infierno! ¿Estáis contento, señor Orestes, y os basta la experiencia? Puedo, si queréis, llamar a todas las puertas.

ORESTES.— No, deja.

EL PEDAGOGO.— ¡Toma! Pero si aquí hay alguien. (Se acerca al IDIOTA.) ¡Señor mío!

EL IDIOTA.— ¡Eh!

EL PEDAGOGO (nuevo saludo).— ¡Señor mío!

EL IDIOTA.— ¡Eh!

EL PEDAGOGO.— ¿Os dignaréis indicarnos la casa de Egisto?

EL IDIOTA.— ¡Eh!

EL PEDAGOGO.— De Egisto, el rey de Argos.

EL IDIOTA.— ¡Eh! ¡Eh!

JÚPITER pasa por el fondo.

EL PEDAGOGO.— ¡Mala suerte! El primero que no se escapa es idiota (JÚPITER vuelve a pasar). ¡Vaya! Nos ha seguido hasta aquí.

ORESTES.— ¿Quién?

EL PEDAGOGO.— El barbudo.

ORESTES.— Estás soñando.

EL PEDAGOGO.— Acabo de verlo pasar.

ORESTES.— Te habrás equivocado.

(Texto completo en Cinosargo Revista Literaria)



Poeta+arica, poesía+ariqueña, escritor, Daniel+Rojas+Pachas, carrollera, música+histórica, Daniel+Rojas, escritor+ariqueño, escritor+chileno, poeta+chileno
  • Publicado: Miércoles, 22 Octubre 2008 21:16:09 GMT
  • En: biblioteca
  • Permaenlace: Las Moscas
  • Comentarios: 0
  • Leído 2425 veces.

Semblanzas Profundas: Las Moscas de Sartre.

Orestes perseguido.jpg

Dentro de las interesantes revisiones que se han hecho de los mitos griegos encontramos la perspectiva existencialista que el filosofo francés Jean Paul Sartre dio a la historia de Electra en su pieza dramática Las Moscas. Antes de referirme a esta versión publicada en el periodo de postguerras, durante el siglo recién pasado, es importante recordar los hechos que acompañan a esta heroína desgraciada que previamente fuese retratada desde múltiples miradas, por los más importantes escritores de tragedia griegos, Esquilo, Euripides y Sófocles.

La agónica vida de esta humillada hija de reyes, nos habla en primer lugar de su padre y la gloriosa gesta que Agamenón, el rey Atreida, emprendiese ante el rapto de la bella Helena, a manos del príncipe troyano Paris. Al ser regidor plenipotenciario de los Aqueos y hermano de Menéalo (el esposo ofendido) tanto por una obligación fraterna como por ambiciones expansionistas, Agamenón debió acompañar y liderar las huestes, Griegas siendo parte agonal dentro de una de las empresas bélicas más trascendentales en la formación cultural y social de occidente.

La guerra lo enfrentaría a Príamo y a su legendario hijo Héctor, el domador de Caballos. El épico canto de Homero, La Iliada nos entrega pormenores sobre el actuar de Agamenón y detalla la astucia de Ulises en otra de sus obras cumbres, la Odisea, en la cual el rey griego, no deja de jugar un papel importante al interactuar con el navagente de Ítaca en su descenso a los infiernos y narrarle su infausta suerte y educarlo sobre la responsabilidad vital del hombre en su trato con los otros y su comunidad.

Empero, los hechos que desencadenan la historia de Electra, ocurren fuera del campo de batalla y lejos del terreno de las aventuras míticas, mas bien en la intimidad familiar. Una vez triunfante y de regreso al hogar, en lugar de un cálido recibimiento y loas, el Rey nieto de Pelope, encuentra el frío toque de la traición, siendo asesinado de forma falaz a manos de su mujer Clitemnestra y el amante de la misma, el conspirador Egisto.

Las formas en que se comete el asesinato, cuanta responsabilidad cabe a Egisto o Clitemnestra en el hecho de sangre y las causas: “celos y despecho hacia Cassandra, amante de Agamenón obtenida como botín de guerra, meras ansías de poder, o venganza por el sacrificio de su hija Ifigenia en honor a los Dioses”, cambia de acuerdo al autor que toma el mito. Lo que no varía es el resultado del crimen y la suerte que corren dos de sus hijos, Orestes y Electra, a Crisótemis no la menciono, por su escasa participación y por el tratamiento indulgente que se le hado con respecto a su visión del crimen materno. En cambio el varón y menor de los cuatro hijos, Orestes y la fiel y vengativa Laódice, mejor conocida como Electra, encierran una preponderancia mítica e incluso psicoanalítica en cuanto a su actuar matricida.

Del comportamiento de la última se desprende la teoría de Jung sobre el complejo de Electra, par opuesto al planteado por Freud para el desarrollo de la sexualidad del varón en base a la tragedia del Tebano Edipo.

Mas volviendo al tema que nos llama, lo que en definitiva cuentan las versiones mayoritarias en torno a la suerte de los herederos de Agamenón, si bien varía en el trato y estilo de cada dramaturgo, se mantiene dentro de ciertos límites que podemos detallar brevemente. Orestes fue salvado de ser muerto siendo un infante, en algunos casos por la misma Electra en otros por una nodriza fiel. La amenaza que se cernía sobre su inocente ser, eran las ínfulas del maquiavélico Egisto, que había planeado eliminar la descendencia de su enemigo para evitar se cumpliera la profecía de su muerte y la de su cómplice, a manos de los hijos de está.

Una vez seguro en el monte Parnaso, donde el rey Estrofio se hizo cargo de criarlo, Orestes madura y se vuelve un campeón, y una vez cumplida la mayoría de edad, impelido por el oráculo de Delfos, retorna para cumplir su violento sino, reencontrar a su hermana y liberarla de su humillación. El haberse convertido a vista y paciencia de la madre en una sirvienta del nuevo reino, en otros casos su rol es el de una exiliada del hogar paterno que debe ver con humildad y resignación el adulterio materno.


Situación ominosa que sufre un quiebre una vez que se reúnen los hermanos, pues maquinada su extrema reposición de justicia, la pérfida esposa y madre y su ladino amante se vuelven el blanco de un sangriento ataque, Orestes y Electra de esta forma pasan a ser instrumentos de una justicia primitiva, fraguada por los Dioses y terminan como seres culposos, perseguidos por las Erinias, personificaciones femeninas de la venganza, que acechaban de manera perenne a los criminales. Como una metáfora viva y tormentosa de la conciencia, los hermanos, cualquiera sea la versión griega revisada, aceptan estoicos el acoso de estos espíritus esperpénticos como pago a su destino infame. El predeterminismo de los dioses se traduce en un vagar que acepta el crimen como un acto consciente pero jamás libre, pues a este, nunca se pudieron oponer con voluntad férrea. El acto como las consecuencias se asumen producto de un poder superior, la sumisión se comparte como un acto de mala fe para el cual se nace, en términos naturalistas, ellos heredaron la culpa de sus progenitores para sucederla y preservarla hasta el fin de sus días y el comienzo de los que vendrán a reemplazarlos, pues Orestes luego de su crimen y expiaciones, iniciaría relaciones con una descendiente de Egisto, a la cual a su vez él deberá matar, para no repetir el error del asesino de su propio padre: Dejar respirando un vástago del enemigo.

Sartre.jpg


En este caso como en el de la tragedia Edípica, la fuerza del destino es el principal actante opositor de los protagonistas, una fuerza inconmensurable y omnipotente que desde su mirada existencial, Sartre logra re-edificar a fin de exponer su pensamiento humanista y liberador. En las Moscas queda patente su intención existencial en los diálogos de gran retórica que sostiene su versión de Orestes contra Zeuz, desafiando la voluntad patriarcal y esclavizante de un demiurgo que controla el destino y esperanza de sus súbditos de manera esencialista, por otra parte, están los monólogos finales de su diseño del personaje, que a diferencia del quedo y determinista de los griegos, acepta la responsabilidad plena de su crimen.

Antes de ese acto que le da sustancia por voluntad propia, Orestes se reconoce un títere, un ser sin conciencia arrastrado como una pluma por fuerzas externas, una guiñapo que delega culpas y excusas frente a cada acto realizado otorgando voz y poderío a motores inmóviles o mecanismos de decisión comunitaria instauradores y seguidores de normas.

La mera imposición de fuerzas foráneas, sea cual sea el origen de estas, sucumbe al interior del texto, su majestad es aplacada ante el grito personalísimo de emancipación del protagonista, su actuar en todo caso, se torna indeterminado y absurdo para sus pares, pero consecuente y veraz consigo, con su existencia que finalmente tiene un camino propio y verdadero que deberá desde ese momento en que se capta a si mismo continuar como una edificación perpetua. E ahí, la carga de existir para Sartre, y que Orestes descubre. Se trata de la agotadora tarea de definirse, solo, libre y responsable, día y a día. Podríamos en otras palabras decir que el Orestes de Sartre, tras su crimen, vuelve a nacer, o nace verdaderamente para sí, para como él se desea y realiza al abrazar su individualidad, su condición humana y precaria; pensar y sentir sin barreras, en que todo acto resulta vinculante, pues es una elección a comunicar a los otros, aquellos que incluso muchas veces no entenderán por miedo, por rencor o comodidad, frustrando tus esfuerzos.

Por ello, más allá de toda culpa sostenida por el paradigma griego, lo genial del Orestes existencial, es el asumir el peso integro de su proceder, la carga de las muertes, el haber blandido el cuchillo lo cual a su vez lo distancia y diferencia del pueblo de Micenas y su propia hermana Electra, que fiel a la visión clásica, no puede escapar del sino y es devorada por la facilidad de aceptar esa moral paralizante que facilista la relega a no asumir la carga de ser, pues opta por continuar en un mundo donde es menos complejo vivir con los ojos cerrados y de acuerdo a lo que todos piensan y sienten, mundo en el que cualquier acto de liberación incluso el más aberrante o genuino, cualquier reclamo o crítica, cualquier opinión que contradiga al pastor y su rebaño servil, al caudillo y su sequito zombificado, no pasara de ser más que una amenaza.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Publicado en: Cinosargo

Anverso Literario: Prometeo Encadenado.

prometheus2.jpg


La historia del Titán Prometeo, protector de los hombres, burlador de Zeus y por ende víctima de la inflexiva cólera del predeterminista Dios del Trueno, sigue siendo dentro de la mitología universal, una de las metáforas más ricas en cuanto a extensión y vigencia de su contenido.

La tragedia ha sido ampliamente actualizada en su lectura, lo cual ha generado su revisión desde múltiples perspectivas, generando peculiares versiones; desde la clásica de Platón, Protágoras y Esquilo hasta las referencias fantásticas de Mary Shelley.

En poesía Lord Byron y Goethe han sido cultores del tema. Por su parte, Kafka, ya entrada la época moderna, parabólicamente hizo burla del tema con sumo descreimiento ante las formas tradicionales y su mantención y el nadaísta colombiano, Gonzalo Arango, en su obra teatral Prometeo desencadenado ha provisto al personaje de una postura contracultural e irónica.

La intediscursividad desplegada en torno al mito tampoco podemos obviarla. En pintura hay versiones de Dirck van Baburen, Peter Paul Rubens y de José Clemente Orozco entre otros exponentes de muy diversas épocas y estilos, similar panorama se aprecia en la música, opera y cine.

ddd.jpg En cuanto a extensión y esto, puede servir para explicar la pervivencia del mito; la historia abarca numerosas ramificaciones a partir de su trama central. En la medula del personaje y su proceder, hallamos inmortalizada y en un primer plano, la rebeldía del hombre ante los dioses, ante el conocimiento superior y en tal medida, lo que brilla es el ansía de libertad y crecimiento intelectual, perpetua búsqueda del conocimiento y saber. Casí de forma obsesiva esta tarea se extiende como una superación de nuestros maestros y padres, tendencia que ha llevado a los psicoanalistas a igualar la conducta de Prometeo dentro del ámbito meramente intelectual, con la patología Edípica.

Sin embargo, la proyección del Dios benefactor de la humanidad, no se agota en esos páramos. A través de su conducta y entorno, se pretende explicar también el origen de la humanidad y las especies, las diferencias en cuanto a los atributos animales y humanos y al mismo tiempo, dentro de está línea genésica, se puede vincular esta parte de la mitología Helénica a figuras y hechos fecundamente asentados en el inconsciente colectivo y cultural de la humanidad: El pecado original, la expulsión del Paraíso, el primer hombre y mujer e incluso el diluvio. Y es que dentro de los castigos que la humanidad sufre producto de la cólera divina, se halla retratado junto a Prometeo y sus descendientes, específicamente Deucalión, un gran aguacero que sepulta por completo a la civilización, excepto a una pareja. Par compuesto por el mentado hijo del Titán y su mujer Pirra, llamados a repoblar al mundo. Esta especie de Noe, goza del cuidado y sabiduría de su desafiante y rebelde padre.

Por otra parte, esta vez en torno al pecado original y el origen del hombre y la mujer, el mito comparte con otros de origen sumerio como Gilgamesh y el relato bíblico per se, aquel falologocentrismo propio de las sociedades que buscan explicar desde el patriarcado, el pecado original, atribuyéndolo única y exclusivamente a la mujer. En este caso, el descenso humano de un estado utópico, tal como ocurre en la expulsión del paraíso, viene de la mano de Epimeteo, especie de Adán, e ingenuo hermano de Prometeo que ignora las advertencias que el benefactor de los hombres le hace frente al carácter ladino y vindicativo de los Dioses y sus interesadas dádivas. Así es como entra en escena Pandora y su caja o ánfora, que contiene todos los males y vicios que azotaran a la humanidad.

Está mujer, forjada a petición de Zeus, tal como Eva, es el instrumento para castigar la desobediencia humana por querer saber más que el creador, por morder del árbol de la ciencia, en este caso, la osadía del titán consistió en hurtar del Olimpo el fuego que estaba en manos de Hefesto, dios de la forja. En otros casos, dependiendo de la versión el fuego es tomado del carro de Helios o incluso Apolo. Además de este crimen a favor de la humanidad, se enumera el robo de las Artes que se realiza en contra de Atenea, a fin de equiparar la condición desvalida del humano antes sus pares, animales que poblan la tierra. La cólera del Portador de la Égida sobre Prometeo y sus protegidos es suprema, si se considera que otra de las burlas atañe directamente a su ingenuidad. Zeus, el Padre de los dioses, en una ceremonia alimenticia consagrada por los hombres en su honor, recibe en lugar de la suculenta carne, huesos que Prometeo consciente de la avaricia del creador, cubrió de pellejo y grasa para despistarlo.

De esta manera, la figura del Dios benefactor se opone a la del tirano e interesado Demiurgo que exige tributos. Su figura se impone recalcitrante y anarquista, desestructurante y solidaria ante jerarquías y poderes superiores, siempre en clara rebelión y con una voluntad de libertad que no esta exenta de perjuicios y responsabilidad, su castigo, es permanecer eternamente atado a la intemperie, asido a una roca ubicada en los confines de la tierra, el Caúcaso, sufriendo el ataque de un águila gigante que devora su hígado, órgano que se regenera durante la noche para continuar de la misma manera, sumido en esa diabólica rutina de dolor diariamente. Algo similar a lo que ocurre con Sísifo y su piedra, otro burlador del poder divino que debe arrastrar hasta lo más alto de una montaña un gran peñasco redondo, que al termino de la faena rodará a las faldas para volver a empezar. Este último mito, tomado por Albert Camus como muestra del absurdo existencial, revela la riqueza filosófica de la mitología, así mismo Prometeo y su accionar, quieren y consiguen indistintamente explicar las condiciones en que nos hallamos, ya sea por voluntad o determinación y en constante agonía, algunas veces con esperanza en otras con indiferencia depuestos y arrojados a la inagotable tarea de ser.

Autor: Daniel Rojas Pachas.

Publicado en Cinosargo

ESTRENAMOS NUESTRO QUINTO NÚMERO DE CINOSARGO.


cinosept.jpg


ESTRENAMOS NUESTRO QUINTO NÚMERO DE CINOSARGO EDICIÓN DE SEPTIEMBRE DEL 2008 NÚMERO IV.

LEER O DESCARGAR




NÚMEROS ANTERIORES


CINOSARGO EDICIÓN DE AGOSTO DEL 2008 NÚMERO III. LEER O DESCARGAR


CINOSARGO EDICIÓN DE JUNIO 2008 NÚMERO II. LEER O DESCARGAR


CINOSARGO EDICIÓN DE JUNIO 2008 NÚMERO I. LEER O DESCARGAR


CINOSARGO EDICIÓN MAYO 2008 NÚMERO 0. LEER O DESCARGAR.




Semblanzas Profundas: La Odisea de vivir.

t_47_2_clip_image008.jpg


El escritor cubano Alejo Carpentier, contó una vez en una entrevista, que durante sus viajes de documentación por la selva americana, espacios donde el autor conoció la verdadera magia y maravilla de la creación o en términos más apropiados y cercanos a su prosa y estilo, concibió el poder de lo real maravilloso; se topó como parte de esa esfera de lo cotidiano e irracional amalgamados, a un particular aventurero que llevaba entre sus pocas pertenencias, una copia en griego de la Odisea, la cual leía de forma sacramental, todas las noches frente al fuego, en voz alta y abrigado por aquel insondable vació incierto que es la espesura verde del amazonas.

Al pensar en la anécdota, en lo peculiar de aquel solitario aventurero lector del clásico Homérico, se vislumbra desde otro ángulo la trascendencia de aquel libro, de su contenido inagotable, capaz de seguir comunicando y alimentando el espíritu de cada potencial lector llamado a actualizar sus páginas y entre aquellos viajeros de carne y hueso, dispuestos a emprender la travesía junto a Ulises y Telémaco, hallamos desde luego, a un Carpentier, que sin duda, conoce bien la realidad del viajero, su sufrir y gozar, tarea que él mismo experimentó, bien como hombre ávido de conocimiento así como fabulador, en su rol capaz de promover y motivar, geniales obras, las que de una u otra manera, sus lectores reconocemos como formas múltiples de afrontar el viaje, basta con pensar en títulos como: El Arpa y la Sombra sobre uno de los viajeros más famosos, Cristóbal Colón, o el Reino de Este mundo que expone el viaje de crecimiento y liberación de Ty Noel, o Concierto Barroco, un viaje por el mestizaje cultural de nuestro continente y que tal Guerra del tiempo, que contiene peculiares viajes como la inversión temporal de Viaje a la Semilla, el carnavalesco y circular Camino de Santiago o la heteroglosia y eterno retorno que comunica un mismo viaje continuo en muchos tiempos, presente en Semejante a la Noche, en fin, el poder de la voz Homérica es ineludible influencia en la literatura, en la reescrituración y palimpsesto que ha sufrido como texto y en general como parte integral de la cultura al ser espejo de la vida y revelador de uno de los más grandes dilemas universales del hombre.

Y es que la anécdota que el cubano nos da a conocer con un hecho tan curioso y sencillo, a mediados del siglo pasado, sea o no verdad, el que haya existido un misterioso errante recitando en la oscuridad de las noches selváticas a Homero en su idioma nativo, nos brinda con una lucidez increíble e imagen poética, a riesgo de ser majadero en esto, el sentido grandioso que cobra el tema del viaje, para el hombre.

El viaje, verdadera metáfora de nuestra existencia, explica un estado perpetuo y angustioso de descubrimiento, rencuentro y transformación. Inherente condición de la llamada realidad humana y su tarea agotadora de ser. Todas perspectivas y dimensiones presentes sin duda en la epopeya Helénica que versa sobre Ulises u Odiseo, astuto héroe de Itaca que lucha contra los dioses y hombres en busca del ansiado regreso al hogar, tras haber triunfado por sobre las huestes Troyanas bajo el comando del rey Agamenón (Hechos previos cantados en la Iliada).

El libro por mérito propio, es la gran aventura, su nombre por algo ha pasado a ser una alegoría de las empresas extenuantes e inagotables que enfrentamos. Pues Ulises, Penélope su fiel esposa y Telémaco, su hijo orgulloso, así como todos los circundantes, Nausica, Poseidón vengativo, Polifemo, Circe o los pretendientes, revelan mucho de la psicología humana, de la traición, lealtad, lujuria, deseo y compasión que derrochamos, como opositores o ayudantes, como anfitriones u obstáculos para los objetivos de los que nos rodean, de ese otro que tiene muchos rostros.

Y en ese proceso de descubrimiento, de viaje que enfrentamos como testigos y participes de la obra, un pasaje digno de destacarse, es el método mayéutico que vive el personaje principal al descender a las profundidades del Hades, aconsejado por la hechicera Circe. En ese canto, que establece vasos comunicantes con la obra de Dante, la Divina Comedia. Homero, nos revela una de las tareas imprescindibles para todo ser humano, el autodescubrimiento, y la reflexión que ante la muerte, ante la precariedad de nuestro ser, y la separatidad, angustia que Fromm señala es parte de nuestra conciencia del desamparo y finitud y que tarde o temprano debemos hacer frente o negar de mala fe.

Ulises en aquel pasaje, descubre al entrevistarse con quienes combatieran a su lado y fuesen traicionados, como su Rey Agamenón al llegar a casa y ser asesinado por su esposa Clitemnestra y el amante de esta, el usurpador Egisto, el sentido último de la lealtad y el pago de nuestras acciones y delitos; la responsabilidad que pesa sobre nuestras decisiones, así mismo, no es menor el adiós a los seres queridos el tema de la memoria, del dolor de la ausencia y el desagarro de partir, como queda descubierto cuando se entrevista con su madre que Ulises, no sabía falleció, producto de su partida a la guerra y finalmente a través de su objetivo primordial, charlar con Tiresias, sabio profeta que reveló a Edipo su destino trágico, el héroe aprehende la fuente verídica del destino, de su verdad y la circunstancialidad que debe combatir con probidad siendo consecuente.

Por tanto más allá de la fantasía y los simbolismos, esta obra en cada canto y párrafo nos revela no sólo el viaje físico y heroico de experiencias y luchas increíbles, sino un movimiento interior del hombre, todo un proceso de crecimiento, de maduración y que no se agota en la voz de la figura central y masculina, sino que se renueva en la imagen de Telémaco, joven llamado a ocupar el rol de su progenitor, así como también, en el otro viaje a explorar y que ha sido retomado por Monterroso, Buero Vallejo, Denevi, entre otros autores, me refiero al camino espiritual de reflexión de convicción que debe surcar Penélope para mantenerse leal, más que por su marido y flaqueza, por ella, por su propia virtud, bondad y entereza.

En definitiva el viaje, presente en Ulises, en Carpentier y sus anécdotas, es el viaje en el proceso de escribir, de leer y vivir, lo cual simple y llanamente, nos mantiene respirando.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Publicado en: Cinosargo.






Anverso Literario: William Faulkner

faulkner2.jpg


Al referirnos a la grandeza que experimentó la literatura norteamericana durante el siglo recién pasado, específicamente en su bullente renacer, gestado en el periodo de entre guerras, no podemos obviar la sureña y siempre elegante figura de William Faulkner.

Este escritor, nacido al interior de una tradicional familia del sur de Estados Unidos, Mississippi año 1897 y fallecido en Oxford en el 62; ha llegado por merito y una extensa y talentosa producción, que no sólo incluye Literatura sino además cine, a convertirse en una voz señera y emblemática de las letras inglesas y sin duda; en una directriz clave e ineludible para el diseño narrativo moderno y universal.

Su sello personal se compone de juegos temporales, uso magnífico de vasos comunicantes, fluir de la conciencia, monólogos e intuitivismo Bergsoniano, además de un enrevesado estilo; Erudito barroquismo que paradojal, se contrapone a la prosa de otro gigante de las tierras del norte, su contemporáneo, el parco Ernest Hemingway, ambos pertenecientes a la llamada generación perdida, ambos fumadores empedernidos y en gran medida, ambos educadores sentimentales de otro importante renacer, el latinoamericano, encabezado por los chicos del boom, Llosa, Cortázar, Fuentes y Gabo y sus coetáneos antecesores, Rulfo y Onetti entre otros.

Faulkner, cuyo apellido original fuese Falkner, consigue con su fabulación y creación de amplísimos mundos literarios, exponer castas desechas, familias y poblaciones que aún pagan el precio de la esclavitud y los estigmas de la guerra civil.

A un nivel más personal e íntimo, en los personajes del sureño hierven las pasiones irrefrenables, la lujuria contenida, la violencia gratuita y desbocada. Vasta con pensar en Popeye de Santuario y la relación tortuosa y ambigua que se fragua entre este, salvaje y asqueroso, frente a su víctima Temple Drake. Pasajes similares, y tan altas cuotas de desarrollo en las profundidades de una relación confusa y extrema en que se debate una grave desintegración moral, sólo serían retomados con potencia y brutalidad convincente, por Lynch en Twin Peaks, al crear a su femme fatale y al mismo tiempo, cándida señorita, Laura Palmer.

No es de extrañar entonces la gran gama de temas que comprenden las páginas de Faulkner, con un ritmo abismal, estas se corporizan entre muchas formas, a través de la ignorancia y sentir opaco de aquella masa informe llamada comunidad, al interior de esta, la represión legal, actúa como una de sus primordiales armas y a la vez, gatillante de funestas consecuencias: El hampa, bohemios círculos, y tráfico, tal como ocurrió con la ley seca y las prohibidas destiladoras de whisky. En contrapartida, los procesos públicos, los juicios e incluso linchamientos, buscan reponer a la fuerza la cordura, limpiar las consecuencias de ese incomprensible mal que todos llevamos dentro, y en lo posible, gestar una catarsis que implica un moderno ritual de inmolación y sadismo; la paz a través de la sangre, de manera que, la burocracia kafkiana, se vuelve un tipo de expiación social, un limpiador de consciencias que quiere purificar a través de la pena capital o el destierro.

La forma inaudita en que estos elementos se vinculan, es otro innegable punto a valorar, en el universo Faulkneriano, en sus dramas psicológicos y sociales: Mientras yo agonizo, El sonido y la furia, Sartoris, Santuario, Los mosquitos y muchos otros, la realidad se nos revela desde diversos ángulos, en esa medida, el creador propugna en sus obras, y quizá esto es lo que las hace inaccesibles para el lector domesticado en torno a la linealidad, una perspectiva múltiple con focos que se contraponen o complementan muy de cerca, en la mente de los participes o en apariencia desvinculados. Por tanto el mismo hecho, contado desde cada posible mirada, tiempo y voz, alimenta la polifonía y polisemia, que abiertas están al servicio de la diégesis (historia). Sólo así se enriquece la atmósfera, aquella caldera de vanidades y decepciones con que se combate día a día en una melodía agria en que el patetismo y el desamparo, cubre altas dosis de la crudeza intrínseca del hombre y sus heredades.

Como creador, Faulkner cosechó importantes logros, llegó a ser un especial residente de la prestigiosa universidad de Virginia, ganó el Pulitzer y en 1949 el Nobel, pero por sobre todo, dejó patente el poder de la literatura y la imaginación como fuentes evocadoras y materializantes de una realidad que aunque ausente, y sólo capaz de cobrar vida en las infinitas lecturas que de ella se hagan, se concibe autónoma, verosímil, impredecible, consciente y capaz de desafiar, performativamente la precaria constitución de lo mal llamado verdadero, o simple y llanamente, concebido como mundo real. De allí la vinculación fundante con la generación irrealista de nuestro continente. Si pensamos y se experimenta Macondo de Márquez o Santa María de Onetti, no podemos ignorar Yoknapatawpha, aquel ambiente imaginario del sur, creado que el autor creo teniendo como modelo el condado de Lafayette, Mississippi. En ese ambiente, se enclavan su decadentes historias de familias intransigentes, sus gran mundo oscuro de fuerzas brutales que se despedazan, arrastrando apellidos, linajes, diferencias sociales, raciales, prejuicios sexuales, amalgamando entre pecado y redención de connotaciones bíblicas, una estética que nos habla de su mentor, Sherwood Anderson, autor de Winesburg Ohio y todos los otros grandes de la literatura norteamericana a la que siempre Faulkner estuvo receptivo y atento: Melville, Emerson, Hawthorne y Poe, por ello, sin vacilación, es posible afirmar que el poder de la prosa Faulkneriana se prolonga inaudita hacia el futuro sin abandonar lo mejor del pasado.

Autor: Daniel Rojas Pachas.

Publicado en: Cinosargo.


Poeta+arica, poesía+ariqueña, escritor, Daniel+Rojas+Pachas, carrollera, música+histórica, Daniel+Rojas, escritor+ariqueño, escritor+chileno, poeta+chileno



POST-THIS: por Daniel Rojas

van_Velde.jpg

POST-THIS: UN POEMA DE DANIEL ROJAS.



Encaldera / cósmica, cómica, agotada – dormida / trajinada, lectora violada, compungida en el síncope del pentafasmal/

Pentasmagoria gramificada de agonía /
mi propia agonía – son-ríe – ente – son- ri – ente /
en el grama que ramifica y dilucida y resiente

qué siente, tanto pre-siente, presente que infiere;

interfiere video/jugueteos

de Mac –Donald Duck o el Mac–ondo de Gabo y su garbo explosivo; que boom,

boom, boom, boom,
implosiona;
Mi/
El/
La/

Parricida / fraticida / homicida intensión, intentio, dispositio, fabulatio, contra-afirmatio y el revisionary-ratio agonal, pentagonal – pentecostal de vanidad y llanto;

con un occiso sin cuerpo: LA POESÍA NÓRDICO/ SUDACA
cruzada, agotada, dormida/ trágica-pareada, blasfema-toria
sucia
muy cochina
sórdida como la vegija muerta de esta esfera –circunfera –
fera,
fera,
fera,
fiera en la feria reticular;

una retina viva, flagrante, movediza de oclayo omni-onani-ovni-homi-SIDA

de AmÉn-Rica – que cómoda- acomoda sin boca, mano y poética analfa-beta

la- gamma-analfa; que a males muta-superar la carne y el asado popular –

El tiempo y servicexpress;

qué original, este vate;

pascuense/
florense/
nerudolente/
que doliente adolescente.

Sino que sufre la vanguardia, spot post sublimación de cada logo-centro, óptico y

pan-mural de alto cuello –EL “ÚNICO” poema original my fiend friend ;

es del poeta muerto en combate, bien enterrado, podrido- auto apareado

post-escritura / post-autoria: AUTORIDAD post-MELODIA INDIE-GENTE- RockSTAR revolution, REVOLVER y GUERRILLA

MEJOR post this (…)


Poeta+arica, poesía+ariqueña, escritor, Daniel+Rojas+Pachas, carrollera, música+histórica, Daniel+Rojas, escritor+ariqueño, escritor+chileno, poeta+chileno

Semblanzas Profundas: Los reyes de Julio Cortázar

minotauro(2).jpg



EL CONOCIDO MITO DEL MINOTAURO, CRIATURA FANTÁSTICA MITAD HOMBRE MITAD TORO, ENCERRADA EN EL LABERINTO DEDÁLICO A PEDIDO DEL REY CRETENSE, MINOS, HOMBRE DE PODER Y AMBICIÓN QUE PRETENDIÓ OCULTAR EN LA MARAVILLA ARQUITECTÓNICA DE SU CAUTIVO INGENIERO DÉDALO, LA VERGÜENZA DE SER PADRE, MÁS BIEN PADRASTRO DE SEMEJANTE ABERRACIÓN; NOS HABLA ACERCA DE LA SOBERBIA Y EL ANHELO DESMEDIDO DE PODER, POR ENCIMA DE NUMEROSOS TEMAS QUE SE VINCULAN AL FOLCLORE GRIEGO ARCAICO, PRE-OLÍMPICO, PLAGADO DE COSTUMBRES QUE APELAN A LA DIVINIZACIÓN DE LA FIGURA TAURINA.

Y ES QUE, LO QUE EN UN PRINCIPIO, FUESE UNA DEBILIDAD PARA EL REGIDOR, TERMINÓ POR CONVERTIRSE EN ICONO DE POTESTAD E IMPOSICIÓN PARA SU REINO, AL SER EL INSTRUMENTO DE OPRESIÓN EN CONTRA DE LOS ATENIENSES, QUE COMO TRIBUTO DE GUERRA, DEBÍAN ENVIAR A JÓVENES, HOMBRES Y MUJERES A MORIR COMO ALIMENTO Y SACRIFICIO PARA EL MONSTRUO.

EL REY MINOS, AMBICIOSO Y LADINO REGIDOR, SOLICITABA INDISTINTAMENTE FAVORES A LOS DOCE QUE ACOMPAÑABAN A ZEUS, PORTADOR DE LA ÉGIDA, PARA LUEGO INCUMPLIR EN TORNO A LAS CORRESPONDIENTES LIBACIONES PACTADAS. PRODUCTO DE SU DESOBEDIENCIA, EL VINDICATIVO POSEIDÓN, DIOS DE LOS MARES QUE HICIESE LA VIDA IMPOSIBLE AL ASTUTO Y SAGAZ ULISES EN LA EPOPEYA HOMÉRICA, LA ODISEA, CASTIGO A MINOS, A TRAVÉS DE SU MUJER, PASIFAE. ESTA, VÍCTIMA DE UN DESEO INCONTROLABLE SOSTUVO POR INTERVENCIÓN DEL DIOS, RELACIONES PROHIBIDAS Y CONTRA NATURA CON UN TORO BLANCO DE SU CREACIÓN, MISMO QUE MINOS DEBIÓ SACRIFICAR EN HONOR AL OCEÁNIDA.

DE ESA RELACIÓN, NACIÓ ESTE MAGNÍFICO Y A LA VEZ ESPERPÉNTICO SER, QUE HA LLEGADO A NOSOTROS A TRAVÉS DE DISTINTOS MEDIOS Y REVISITADO POR NUMEROSOS AUTORES, DESDE QUE FUERA COMPENDIADO EN LA ENCICLOPEDIA DE APOLODORO. AL HACER UN POCO DE MEMORIA, RÁPIDAMENTE PENSAMOS EN LA CONOCIDA CASA DE ASTERIÓN DE BORGES, QUE NOS MUESTRA UN FILOSÓFICO Y APESADUMBRADO MINOTAURO, UN EXISTENCIAL MONOLOGADOR QUE SE COMUNICA CON OTRO REY ENCARCELADO, VIVIENDO UNA ONÍRICA DELUSIÓN, SEGISMUNDO DE LA VIDA ES SUEÑO DE CALDERÓN DE LA BARCA.

NO SE EXTRAÑAN TAMPOCO LAS VERSIONES FÍLMICAS COMO LA DEL NARRADOR DE CUENTOS EN SU SEGUNDA TEMPORADA, QUE ABORDÓ LAS MÁS CONOCIDAS TRAGEDIAS GRIEGAS, ORFEO Y EURIDICE, EL ESCAPE FRUSTRADO DE DÉDALO E ÍCARO, EN FIN, LA MANERA EN QUE EL TEXTO ORIGINAL HA SIDO RECREADO INTERTEXTUALMENTE, NO OMITE LAS VERSIONES ANIMADAS E INCLUSO LA APARICIÓN DEL ARQUETIPO DE MONSTRUO COMO VILLANO DE VIDEOJUEGOS. Y ESTO, PUES EN LA SEGUNDA PARTE DEL MITO, LA ACCIÓN INCLUYE LA APARICIÓN DE UN JOVEN LLAMADO A CONVERTIRSE EN HÉROE Y REGIDOR, TESEO, ATENIENSE PASTOR, PRIVADO DE INFORMACIÓN RELATIVA A SU ORIGEN MONÁRQUICO Y QUE UNA VEZ DESCUBIERTO SU LINAJE, COMPRENDE TAMBIÉN SU HADO.

SU DESTINO ESTA MARCADO POR LA MUERTE DEL MINOTAURO Y LA SUSTITUCIÓN DE SU PADRE EGEO TRAS LA DERROTA DE MINOS, PARA ELLO CUENTA CON EL APOYO DE ARIADNA, HERMANA DE ASTERIÓN PARA ALGUNOS PIADOSA Y SORORIAL DAMISELA QUE PONE FIN A LA FATALIDAD DEL TORO-HOMBRE, PARA OTROS, CÁNDIDA VÍCTIMA DE LOS ENCANTOS DEL PRÍNCIPE Y ENAMORADA TRAIDORA QUE VENDE EL PODER FAMILIAR, CUAL SEA SU MOTIVACIÓN, ELLA GUÍA CON SU CONOCIDO HILO LOS PASOS DEL JUSTICIERO POR LOS OLVIDADOS Y FUNESTOS RINCONES DE LA ENMARAÑADA PRISIÓN-HOGAR.

CONOCIDOS ALGUNOS ANTECEDENTES SOBRE EL ORIGINAL MITO, QUIERO REFERIRME AHORA AL PRIMER LIBRO DE JULIO CORTÁZAR, LOS REYES, UNO BASTANTE OSCURO O MEJOR DICHO UN TANTO OBVIADO DE SU BIBLIOGRAFÍA Y QUE “EN APARIENCIA” SE ALEJA DE SUS ACOSTUMBRADOS TEMAS, DIGO EN APARIENCIA PUES EN LAS PÁGINAS DE ESTA NOVELA, CORTA, QUE A SU VEZ, GOZA DE UNA FUNCIÓN APELATIVA PREDOMINANTE Y UN LIRISMO INTRÍNSECO, SE REAFIRMAN TEMAS IMPRESCINDIBLES PARA EL AUTOR. LAS PREOCUPACIONES DEL ARGENTINO FRENTE AL FASCISMO Y LA MUERTE DEL OTRO, ESA ALTERIDAD CASTIGADA POR PREJUICIOS Y LA INTOLERANCIA DEL QUE RECLAMA LA VIOLENCIA COMO ÚNICA FORMA DE COMUNICACIÓN.

LOS REYES, ES UNA HISTORIA DE PODER QUE RECUERDA EL MORBO GÓTICO MEDIEVAL EN QUE PAPAS Y REYES SE SUCEDÍAN EN FUNCIÓN DE CRÍMENES Y CONSPIRACIONES, LAS TRES FIGURAS QUE ENTRAN EN COLISIÓN SON REGIDORES, DE DISTINTAS INTENCIONES Y CALAÑAS, SIN EMBARGO REYES AL FIN Y AL CABO. E AHÍ, LA INTENCIÓN DEL TÍTULO.

EN TORNO A LAS FIGURAS REALES PODEMOS REFERIRNOS AL PRIMERO EN EL CARGO, MINOS, UN DECADENTE ANCIANO, TEMEROSO DEL DESTINO QUE TRAE APAREJADA LA FIGURA DEL SICARIO QUE SE APROXIMA A SU REINO CRUZANDO LOS MARES. AQUEL MERCENARIO GUERRERO, AFAMADO DOMADOR QUE VIENE A SU IMPERIO A MEDIRSE CON EL ÚLTIMO BASTIÓN DE SU SOBERANÍA, EL MINOTAURO.

PUESTO EN UNA POSICIÓN MUY CONTRARIA A LA QUE OCUPA EN LA DIVINA COMEDIA COMO REGIDOR DE LOS INFIERNOS, MINOS YA NO TIENE EL CONTROL DE SU IMPERIO, ESTA DISMINUIDO LO CUAL AUMENTA LOS ATRIBUTOS DE ESA FIGURA QUE SE IMPONE A FUERZA DE INSULTOS Y NARCISISMO. NOS REFERIMOS A TESEO QUE EN BOCA DEL PROPIO CORTÁZAR, ES UN PERFECTO FASCISTA. EL CRONOPIO TOMA LA IMAGEN CLÁSICA DE HÉROE Y SIN ALEJARSE DEL CONCEPTO QUE NOS HABLA DE ESTOS PERSONAJES MÍTICOS QUE ERAN CAPACES DE LOS ACTOS MÁS NOBLES Y A LA VEZ DELEZNABLES, TRAZA UN MODELO DE REY, DE CUESTIONABLE VALOR MAS NO DE VALENTÍA, PUES ES OSADO, INTRÉPIDO Y SIN EMBARGO, NO DEJA DE SER UN ASESINO, QUE PROCEDE AL ACTO VIL Y LUEGO CUESTIONA.

EL APASIONAMIENTO CIEGO DE TESEO, TIENE SU ANTAGONISMO, CATALIZADOR DE LA ACCIÓN, NO EN LA CARACTERIZACIÓN DE MINOS, QUE OPERA TAN SÓLO COMO UN COMPLEMENTO ADITIVO A LAS CARACTERÍSTICAS MAQUIAVÉLICAS DEL ATENIENSE, EL CONFLICTO LO DESCUBRIMOS EN EL LUGAR MENOS ESPERADO, EN EL CORAZÓN DE LA BESTIA, QUE MÁS ALLÁ DE SU CONTEXTURA Y TALANTE RESULTA SER UN POETA, UN ANFITRIÓN DIONISIACO QUE OPTA POR NO DEVORAR A LOS QUE SON ENVIADOS COMO VÍCTIMAS DE SU SUPUESTO SALVAJISMO, MUY POR EL CONTRARIO AL ESTIGMA DE LA IMAGEN, EL TORO LOS ACOGE Y FORMA CON ELLOS UNA UTOPÍA DE COMPRENSIÓN EN QUE SE ERIGE COMO PADRE, EPÓNIMO SABIO Y AMANTE DE LA BELLEZA, DEL CANTO Y LA CULTURA. INCOMPRENDIDA VÍCTIMA DE LA REPRESIÓN QUE TEME LO QUE NO ES CAPAZ DE ASIMILAR Y QUE POR TANTO LE ES PREFERIBLE ELIMINAR.

LA FORMA EN QUE EL AUTOR TERGIVERSA LA HISTORIA Y COMO DISEÑA DIÁLOGOS QUE BUSCAN EMULAR LAS ESTRUCTURAS CONVERSATORIAS DE LOS CLÁSICOS, NOS REVELAN A UN CORTÁZAR CAMALEÓNICO, SUMAMENTE TALENTOSO, DE AMPLIO REGISTRO Y RECURSOS NARRATIVOS Y QUE ANÉCDOTA APARTE, CONSTRUYÓ ESTÁ HISTORIA, COMO EL MISMO CONFIESA EN UNA ENTREVISTA EN UN CANAL ESPAÑOL, DURANTE UN VIAJE EN UN PEQUEÑO MICRO AL MOVILIZARSE POR LOS EXTRAMUROS DE LA CIUDAD ARGENTINA, "LLEGÓ A MÍ QUIZÁ COMO UN MENSAJE ARQUETÍPICO DE UN ANTEPASADO GRIEGO", INDICA ALUDIENDO SIEMPRE A SUS FANTASIOSAS Y ANTI-REDUCCIONISTAS FORMAS DE COMPRENDER LA REALIDAD QUE DETESTABAN LIMITAR EL PENSAMIENTO DEL HOMBRE A UN FEUDO SEGURO Y CONOCIDO, PODRÍAMOS DECIR, A UN LABERINTO LÚGUBRE DE COTIDIANIDAD, QUE NO ES COMO SE PODRÍA CREER, EL HOGAR DEL MINOTAURO, DISMINUIDO Y REFRENADO SER QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO, SINO ESA CÁRCEL MÁS GRANDE, ESA EXTERIORIDAD QUE EXPONEMOS E IMPONEMOS COMO INTOLERANTES TESEOS, CON LA MÁS IRREFRENABLE NORMALIDAD Y NORMALIZACIÓN.

AUTOR: DANIEL ROJAS PACHAS

PUBLICADO EN CINOSARGO.


MINOTAURO

CUANDO EL ÚLTIMO HUESO SE HAYA SEPARADO DE LA CARNE, Y ESTÉ MI FIGURA VUELTA OLVIDO, NACERÉ DE VERDAD EN MI REINO INCONTABLE. ALLÍ HABITARÉ POR SIEMPRE, COMO UN HERMANO AUSENTE Y MAGNÍFICO. ¡OH RESIDENCIA DIÁFANA DEL AIRE! ¡MAR DE LOS CANTOS, ÁRBOL DE MURMULLO!

TESEO

ASÍ. DEJA QUIETA LA CABEZA Y TODO SERÁ BIEN SIMPLE.

MINOTAURO

ARIANA, EN TU PROFUNDIDAD INVIOLADA IRÉ SURGIENDO COMO UN DELFÍN AZULÍSIMO. COMO LA RÁFAGA LIBRE QUE SOÑABAS VANAMENTE. ¡YO SOY TU ESPERANZA! ¡TU VOLVERÁS A MÍ PORQUE ESTARÉ INSTAURADO, INCITANTE Y URGIDO, EN TU DESCONCERTADA DONCELLEZ DE SUEÑO!



Poeta+arica, poesía+ariqueña, escritor, Daniel+Rojas+Pachas, carrollera, música+histórica, Daniel+Rojas, escritor+ariqueño, escritor+chileno, poeta+chileno


Anverso Literario: La Prosa de César Vallejo

vallejo.jpg


César Vallejo es universalmente reconocido como poeta, su obra Lírica, Los Heraldos Negros, Trilce, Poemas Humanos y España aparta de mi este cáliz, son piezas literarias que han alcanzado las más altas cuotas de reconocimiento, difusión y estudio, dado su tratamiento de lo social y la hondura que consigue al penetrar sin tapujos en el vació existencial del hombre. Cadencia que en sus versos traduce la irrefrenable rebeldía que el creador demostró en vida, sin abandonar claro está, una sensibilidad extrema e inocencia, que con orgullo se lanza de sus páginas para herir con violencia destructiva y provocadora, el sentido más allá de los límites sospechados.

Vallejo es un filósofo de la exégesis y minimalismo comunicativo y cada construcción que realiza, trae implícito un germen de combate hacía el castrador y feudal manejo con que se manipula el lenguaje. A su vez, es un torrente de ideas, de construcciones lucidas sobre la problemática que tiene el género en su afán corrosivo y cosificador del otro.

Como obra, es innegable que la letra cultivada por Vallejo, está en constante actualización y resulta desafiante e intensa, aún para el lector presente. Prodigio vanguardista, es demasiado lo que se puede señalar sobre él y muy poco el espacio para hacer honor a la ricas vertientes heterogéneas que como figura forjada en la palabra, supo dominar.

Nacido un 16 de marzo de 1892 en Santiago de Chuco, departamento de la Libertad, El escritor, y de esto no cabe duda, es una de las más importantes voces del continente. Su arte trasciende tiempo y espacio, superando una vida llena de complicaciones y amarguras así como imágenes y determinaciones que calaron profundamente en su talante imaginativo.

Último de once hermanos, el escritor estudió Filosofía y letras en la Universidad de Trujillo y una vez, trasladado a la capital, abandonó cursos de Medicina, previamente, había dejado en el olvido pretensiones religiosas en torno al sacerdocio, expectativa que sin embargo en su temprana infancia, abrazó con ilusión y que se reflejan con prontitud en sus versos.

Otra característica innegable del hombre de letras es su condición trágica y errante, en sus innumerables movimientos por el Perú y el mundo, realizó trabajos disímiles, desde administrador comercial, cajero de banco y desde luego pedagogo, muy citada es la anécdota que lo vincula a otro grande de las letras Peruanas y mundiales, el narrador Ciro Alegría autor del Mundo es Ancho y Ajeno, los perros hambrientos y la Serpiente de Oro. Su nombre, lejos de esta circunstancia afortunada, se haya vinculado en niveles más profundos a grandes pensadores modernistas e ideólogos revolucionarios como Mariátegui y Manuel Gonzáles Prada y desde luego, a cultores de la lírica y adelantados imaginistas como Huidobro y Eguren. La lista de influenciados posteriores y pares que compartieron en su periodo, escena y vivencias, dispensando elogiosos homenajes a su nombre, es demasiado extensa para agotar estas líneas con tal objeto. De manera que, lo que personalmente me llama a releer a este autor de cabecera del cual uno piensa se he dicho tanto, que un par de palabras más, no serán sino elogiosas y majaderas gotas en un océano de ensayos, crónicas, tesis y monografías, busca pese a ese infranqueable resultado, centrarse en un tema en particular, La prosa del autor.

La prosa de Vallejo, si bien, no goza del mismo prestigio y sitial que su poesía, no deja de ser mayor en cuanto a riqueza y producción. Más que un tema de calidad, es un asunto de masificación. Reconocido como el poeta del dolor humano, esta figura paradigmática del siglo XX, cultivo con maestría, el periodismo literario, el cuento e incluso la Novelística. A esa faceta, tantas veces opacada en autores que despuntan en poesía, quiero referirme.

Radicado en Europa, Vallejo oficio como corresponsal y vio muchos de sus títulos ensayísticos y cronísticos publicados en la Revista Mundial y en el diario el Comercio. Esos artículos, de innegable brillantez, versan sobre temas múltiples, gozan de una dinámica y sapiencia envidiable, en ellos, Vallejo nos habla de la Literatura Peruana y su porvenir, de las generaciones de poetas jóvenes, de sus desafíos, de su lucha y no ignora la realidad de España y sus poetas y pensadores. Aquel presente verdadero momento de crisis, de revoluciones y masacres mundiales, ve surgir a la llamada nueva literatura norteamericana, son las voces de principios del siglo XX, que Vallejo no ignora, por tanto roza a la generación perdida y a sus epónimos Pound, T.S Elliot y Gertrude Stein, habla de Hart Crane y poco falta para que salgan a relucir Joyce, Hemmingway y otros. Vallejo se vuelve entonces un potente narrador transversal, abarca el cine, la música la pintura, tiene una acidez irrefrenable para discutir y argumentos le sobran, en esas peripecias en torno a la poética estadounidense, no puede evitar volver a la figura de Whitman, ese poeta de lo cósmico e íntimo que tan fuerte tatuara a Borges y Neruda. Otros nombres que desfilan en sus trabajos, son León Bloy, Pierre Louys, el autor de Raza de Bronce Alcides Arguedas, y sin perder el filo contestatario incluso el peruano increpa a Breton por burócrata y cirujano y hace una autopsia al surrealismo. Constituyen además elegías muy sentidas las revisiones que hace al hablar de Abraham Valdelomar, la tumba de Baudelaire y Leónidas Yerovi entre otros.

La pluma de Vallejo hace indefectiblemente, un recorrido por la cultura universal que bullía a fines del siglo, y el cruce de nombres es realmente enciclopédico, desde Unamuno y Gasset hasta Santos Chocano y todos los ismos habidos y por haber, muchos los cuales el autor denostó o terminó por denunciar como franca impostura, desde el comentario directo y discurso, tal como Asturias y Carpentier por esa misma época o con una franca e imparable independencia en el diseño de sus piezas.

Bagaje de experimentación y tradicionalismo que en Vallejo constituye una prueba más de su pericia como narrador. Ducho, el autor es capaz de edificar historias de un sentido realismo social como Paco Yunque y Tungsteno y no abandonar las fugas que podía hacer estéticamente tal como lo refleja en Fabla Salvaje, todas estas obras en conjunto, poesía y prosa, resultan manifestaciones que alumbran sobre el recorrido y maduración de un genio, gigante de las letras en español de América, inabarcable en jerarquías y términos tan reduccionistas como las del predominio de un mero género.

Autor: Daniel Rojas Pachas

Publicado en: Cinosargo


Poeta+arica, poesía+ariqueña, escritor, Daniel+Rojas+Pachas, carrollera, música+histórica, Daniel+Rojas, escritor+ariqueño, escritor+chileno, poeta+chileno

Página 1 de 1. Total : 14 Artículos.