Noviembre, 2007

Francis Bacon.





Francis Bacon ( Dublín, Irlanda, 28 de octubre de 1909 Madrid, España, 28 de abril de 1992 ) Pintor anglo-irlandés, de estilo muy personal que puede definirse como figuración expresionista.

Los cuadros de Bacon tienen influencia de Munch en los trazos y de las tonalidades de Van Gogh ; también se percibe la influencia de Goya ya que plasmó la angustia en sus cuadros. En sus cuadros trabajó la representación de la figura masculina o femenina, que por lo general aparece de forma desfigurada e incluso de forma aterradora, en espacios cerrados y oscuros.

A lo largo de toda su carrera Bacon recurrió al informalismo, el expresionismo y al surrealismo, pero sus cuadros pertenecen al racionalismo . Aunque para algunos autores la obra de Francis Bacon, no pertenece a tal corriente. Se trara de una pintura de corte expresionista pero muy difícil de clasificar, porque nunca perteneció a ningún movimiento artístico. Simplemente prosiguió lo que él consideró [en las entrevistas publicada que le hizo David Sylvester a lo largo de los años sesenta] una linea pictórica "postpicasiana", siguiendo la vía abierta que Picasso dejó con la figuración y la representación obsesiva del cuerpo humano. Según el filósofo francés Gilles Deleuze, autor de uno de los ensayos que mejor analizan la obra del pintor( Francis Bacon: Logique de la sensation ), la figuras de Bacon son las que mejor representan al hombre del siglo XX: si Cézanne lo hizo con el Paisaje, Giacometti y Bacon llevaron al hombre a su mejor representación artística, en relación al hombre angustiado por la vida, pero entusiasmado por el arte.



Video: SlideShow de CARROLLERA
Música: The Residents.




visitas.



Visitas,
conversiones,
las marchas de cadáveres…
estos divinos
sepulcrales
son exquisitas palmatorias,
juntan y pegan,
las palabras del credo
y emoción.
Beatifiquemos la cólera,
la pasarela de tus depravadas
conclusiones.
Flamean la bandera
del asta que enhiesta
en tu culo,
recita
poemas de amor.
Laúdano y libaciones,
bebamos de tu cicuta reducida
y carguemos la bala borracha…
Otra vez, por qué no,
para despedirnos
con fuegos de artificio
y quizá
si queda tiempo,
una meneada
y revolución...


AUTOR: DANIEL ROJAS P.

Roberto Bolaño



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Manuel Maples Arce, paseando por la Calzada del Cerro, bosque de Chapultepec, México DF, agosto de 1976. Este joven, Arturo Belano, vino a verme para hacerme una entrevista. Sólo lo vi una vez. Lo acompañaban dos muchachos y una muchacha, no sé sus nombres, casi no abrieron la boca, la muchacha era norteamericana.

Le dije que abominaba del magnetófono por la misma razón que mi amigo Borges abominaba de los espejos. ¿Usted fue amigo de Borges?, me preguntó Arturo Belano con un tono asombrado un poco ofensivo para mí. Fuimos bastante amigos, le respondí, íntimos, podría decirse, en los días lejanos de nuestra juventud. La norteamericana quiso saber por qué Borges abominaba de los magnetófonos. Supongo que porque es ciego, le dije en inglés. ¿Qué tiene que ver la ceguera con los magnetófonos?, dijo ella. Le recuerda los peligros del oído, le respondí. Escuchar su propia voz, los pasos de uno mismo, los pasos del enemigo. La norteamericana me miró a los ojos y asintió. No creo que conociera a Borges demasiado bien. No creo que conociera mi obra en absoluto, aunque a mí me tradujo John Dos Passos. Tampoco creo que conociera mucho a John Dos Passos.

En fin, me pierdo. ¿En dónde estaba? Le dije a Arturo Belano que prefería que no usara el magnetófono y que sería mejor que me dejara un cuestionario con preguntas. Él accedió. Sacó una hoja y redactó las preguntas mientras yo le enseñaba algunas habitaciones de la casa a sus acompañantes. Luego, cuando tuvo terminado el cuestionario, hice que trajeran unas bebidas y estuvimos hablando. Ya habían entrevistado a Arqueles Vela y a Germán List Arzubide. ¿Cree usted que alguien se puede interesar actualmente por el estridentismo?, le pregunté. Por supuesto, maestro, dijo él, o algo parecido. Yo creo que el estridentismo ya es historia y como tal sólo puede interesar a los historiadores de la literatura, le dije. A mí me interesa y no soy un historiador, dijo él. Ah, bueno.

Esa noche, antes de acostarme, leí el cuestionario. Las preguntas típicas de un joven entusiasta e ignorante. Hice, esa misma noche, un borrador con mis respuestas. Al día siguiente lo pasé todo en limpio. Tres días más tarde, tal como habíamos convenido, vino él a buscar el cuestionario. La criada lo hizo pasar pero le dijo, por expresa instrucción mía, que yo no estaba. Luego le entregó el paquete que yo tenía preparado para él: el cuestionario con mis respuestas y dos libros míos que no me atreví a dedicarle (creo que hoy los jóvenes desdeñan estos sentimentalismos). Los libros eran Andamios interiores y Urbe. Yo estaba al otro lado de la puerta, escuchando. La criada dijo: esto le ha dejado el señor Maples. Silencio. Arturo Belano debió de coger el paquete y mirarlo. Debió de hojear los libros. Dos libros publicados hace tanto tiempo y con las páginas (excelente papel) sin cortar. Silencio. Debió de mirar por encima el cuestionario. Después oí que daba las gracias a la criada y se marchaba. Si vuelve a visitarme, pensé, estaré justificado, si un día aparece por mi casa, sin anunciarse, para conversar conmigo, para oírme contar mis viejas historias, para poner sus poemas a mi consideración, estaré justificado. Todos los poetas, incluso los más vanguardistas, necesitan un padre. Pero éstos eran huérfanos de vocación. Nunca volvió.


ROBERTO BOLAÑO (LOS DETECTIVES SALVAJES)



Kafka




Ante la Ley hay un guardián. Hasta ese guardián llega un campesino y le ruega que le permita entrar a la Ley. Pero el guardián responde que en ese momento no le puede franquear el acceso. El hombre reflexiona y luego pregunta si es que podrá entrar más tarde.

—Es posible —dice el guardián—, pero ahora, no.

Las puertas de la Ley están abiertas, como siempre, y el guardián se ha hecho a un lado, de modo que el hombre se inclina para atisbar el interior. Cuando el guardián lo advierte, ríe y dice:

—Si tanto te atrae, intenta entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda esto: yo soy poderoso. Y yo soy sólo el último de los guardianes. De sala en sala irás encontrando guardianes cada vez más poderosos. Ni siquiera yo puedo soportar la sola vista del tercero.

El campesino no había previsto semejantes dificultades. Después de todo, la Ley debería ser accesible a todos y en todo momento, piensa. Pero cuando mira con más detenimiento al guardián, con su largo abrigo de pieles, su gran nariz puntiaguda, la larga y negra barba de tártaro, se decide a esperar hasta que él le conceda el permiso para entrar. El guardián le da un banquillo y le permite sentarse al lado de la puerta. Allí permanece el hombre días y años. Muchas veces intenta entrar e importuna al guardián con sus ruegos. El guardián le formula, con frecuencia, pequeños interrogatorios. Le pregunta acerca de su terruño y de muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y al final le repite siempre que aún no lo puede dejar entrar. El hombre, que estaba bien provisto para el viaje, invierte todo —hasta lo más valioso— en sobornar al guardián. Este acepta todo, pero siempre repite lo mismo:

—Lo acepto para que no creas que has omitido algún esfuerzo.

Durante todos esos años, el hombre observa ininterrumpidamente al guardián. Olvida a todos los demás guardianes y aquél le parece ser el único obstáculo que se opone a su acceso a la Ley. Durante los primeros años maldice su suerte en voz alta, sin reparar en nada; cuando envejece, ya sólo murmura como para sí. Se vuelve pueril, y como en esos años que ha consagrado al estudio del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de pieles, también suplica a las pulgas que lo ayuden a persuadir al guardián. Finalmente su vista se debilita y ya no sabe si en la realidad está oscureciendo a su alrededor o si lo engañan los ojos. Pero en aquellas penumbras descubre un resplandor inextinguible que emerge de las puertas de la Ley. Ya no le resta mucha vida. Antes de morir resume todas las experiencias de aquellos años en una pregunta, que nunca había formulado al guardián. Le hace una seña para que se aproxime, pues su cuerpo rígido ya no le permite incorporarse.

El guardián se ve obligado a inclinarse mucho, porque las diferencias de estatura se han acentuado señaladamente con el tiempo, en desmedro del campesino.

—¿Qué quieres saber ahora? –pregunta el guardián—. Eres insaciable.

—Todos buscan la Ley –dice el hombre—. ¿Y cómo es que en todos los años que llevo aquí, nadie más que yo ha solicitado permiso para llegar a ella?

El guardián comprende que el hombre está a punto de expirar y le grita, para que sus oídos debilitados perciban las palabras.

—Nadie más podía entrar por aquí, porque esta entrada estaba destinada a ti solamente. Ahora cerraré.






"some shit 10"


Las ondas mueven los pies y la tierra
avanza con satisfacción.
El mundo gira en nuestras cabezas;
rotamos por completo, ceñidos
a la circunferencia y gravedad de este huevo espacial,
plagado de monos absurdos.
La desgracia se vuelve un batallar
en los linderos del absoluto y vaguedad.

Desgasta la paciencia de dioses opacos y vengativos, cuyo hermoso recurso, es la inundación.

Esas ondas que se elevan y ponen nuestro mundo al revés.


AUTOR: DANIEL ROJAS P.

"some shit 9"




Somnolientas las palabras, se tornan guardianes del infortunio y desesperación,

Carcome las vísceras de cada estructura, una cárcel léxica y lógicos barrotes.

Uno a uno, destazan una y todas las fibras mentales,
de ese cuerpo blando, quedan extenuadas partes,
ruinas
y trizas,
de CARNE, piedra y SUEÑOS,
mundos perdidos, oníricas regurgitaciones.
Imágenes

y vasallos ruegos.


AUTOR: DANIEL ROJAS P.


Grandes Autores Continentales: José Donoso



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Se suele decir que Chile es tierra de poetas, no podemos negar la fecundidad de la lírica en nuestras fronteras, sin embargo nombres como Manuel Rojas y Juan Emar durante la vanguardia; José Donoso como representante e historiador del boom y actualmente Diamela Eltit como una de las propuestas más interesantes y postmodernas de la nueva narrativa latinoamericana, permiten afirmar que en la prosa despuntamos y por tanto, es justo hacer mención a tales figuras y no reducir las perspectivas de nuestras letras a un mero género.

En esta ocasión, quiero dedicar mi nota a José Donoso (Chileno 1924-1996), quien fue y pese a que ya no nos acompaña materialmente, seguirá siendo uno de los más interesantes e influyentes nombres de la novela en Chile y porque no decirlo en Latinoamérica.

Solemos enmarcar al boom en límites seguros: La Casa Verde , Cien Años de Soledad y Rayuela, pero qué hay del cubano Cabrera Infante, el mexicano Carlos Fuentes y desde luego nuestro compatriota, El escribidor intruso. Su opera magna, El Obsceno Pájaro de la Noche es una novela monumental, laberíntica y coral como el mismo la definió. Con ella nos invita a destrozar esos marcos determinantes y preconcebidos. Nos dispone con majestuosidad, ante un retrato cruel y a la vez sublime de nuestra identidad social y humana.

Existencias fragmentadas, miradas vigilantes que quiebran la individualidad que lucha por encontrarse y que muta en cada atmósfera plagada por la alteridad. El poder, las obsesiones, los miedos, la frustración. Es una novela mundo como Balzac proponía pero en términos más exóticos que los del francés. Donoso aquí no presenta estereotipos o figuras humanas definidas por sus labores o mera posición social, sino psicologías; patologías que revelan mucho del chileno, del patrón de fundo o el pretencioso que se jacta de su apellido o se oculta tras las apariencias. Conocemos al huérfano, al periférico, el fiel empleado y los linajes bastardos que se escamotean.

Es muy fácil perderse y encontrarse en las páginas de esta obra, sus quinientas hojas son tan barrocas y manieristas como la mente de su autor y los pasadizos de La Casa de la Encarnación de la Chimba, escenario en el cual transcurre mayoritariamente esta pieza. En ella confluye la experiencia vital del autor, el camino que previamente trazo con El lugar sin límites, Coronación y Este Domingo. Sus fantasmas, los vasos que comunican al lumpen con la burguesía a través de los sirvientes pero ricamente matizado con elementos de la mitología y génesis. En tal medida, cómo olvidar la rinconada y su población de gigantes hidrocefálicos, mujeres obesas y enanas empratrices. Donoso desafía los cánones, el intelecto y esquema estético del lector.

En sus manos, las alegorías de la verticalidad tiránica bullen y la sexualidad y su variantes, nos permiten cuestionar el problema de los roles, ¿Qué es femenino y masculino? Cómo se producen las desviaciones y la violenta misoginia, el homoerotismo, la ambigüedad y anulación del cuerpo. Las imágenes en definitiva se tornan en pesadillas bellas y sueños desastrosos o de mala muerte como el prefería llamarlos. Esa suma hace germinar una cosmogonía de criaturas aberrantes y nuevos mitos que replantean el ideario inconsciente y los símbolos de nuestro pasado que definirán las sendas del futuro.

Y como hombre, qué podemos decir. Donoso no negó jamás su condición de burgués. Muchos lo criticaran por eso, hiriéndolo desde el partidismo o la voz comprometida. Similares críticas recibieron Unamuno y los noventa y ochistas. Como en el caso de los españoles, su compromiso fue siempre con la literatura, su arma y portento. Y en lo relativo a su posición privilegiada, creo que hay que indagar mejor en su biografía y ver como trazó su camino de forma personal y consciente, basado en su trabajo y no en el apellido y tradición. El cual aprovecho, pero en un sentido opuesto. Él fue el primero en hurgar los trapos sucios y mitos en torno a su casta. En Coronación, Casa de Campo y Este Domingo, abiertamente desnuda a su propia estirpe y desde ese punto, el creador no vacila en extender la tarea hacia todos a su alrededor, incluido él mismo y desde luego Chile, el continente y me atrevería a decir incluso, el mundo.

Para él, estamos en una olla bastarda en que todos nos retroalimentamos de forma mixta, dañina, bien intencionada y porque no, trágica, dando origen a inconexos discursos, identidades mutiladas, rompecabezas humanos que nos esforzamos en escindir, en categorizar y enmarcar por miedo a la vergüenza, a la mirada, al juicio y oprobio. Pero cómo alcanzar una verdad y no sufrir los reproches de nuestra consciencia, si la verdad no es esa castidad y blancura auto-impuesta, sino un caos y millones de yo contrapuestos.

Su principal viaje es entonces hacia la desnudez, el término de la represión y desambiguación en cada ámbito del cuerpo y la mente. En el intertanto seremos sólo estampillas y frustrados proyectos. (La carga existencial que representa escribir para Donoso es igualable a la de ser - remítanse a la anécdota que testimonia el video adjunto.)






Creo que en esa medida Donoso, como sus amigos del boom lo definieron, el más literario de los literatos fue además el más comprometido, quizá no políticamente pero si social y psicológicamente con el hombre. Desde su actividad, que realizó hasta el último de sus días, jactándose de vivir en cada una de sus creaciones una aventura a ciegas de auto-descubrimiento y perdida; él paleo cualquier prejuicio e imagen y demostró ser un proyecto más de sus ficciones que nos replanteaban lo precario de la realidad.

Próxima Entrega: Juan Carlos Onetti Uruguayo (1909-1994)



AUTOR: DANIEL ROJAS PACHAS.

"some shit 7 Y 8"



7


Errabundas escaleras, descienden del terreno pardo

y las estrellas se consumen en la bocanada,
ese último digerir
antes de tocar el suelo,
se confunde orgásmico
Con la arcilla en un toque delicioso,
eje de setos y espinos
Atragantado por el ventoso grito



AUTOR: DANIEL ROJAS P.


8

Y las voces se diluyen en la rueda
Esa inmensa mordaza técnica
Viene pisando las lenguas de cada ser-piente
Sa-piente
¿Qué mierda es piente ?
Y por que ella nos dio a morder, del árbol de la ciencia,
Tener vergüenza y dejar la incon-ciencia ¿ ciencia ?

¿Fue regalo o maldición?


AUTOR: DANIEL ROJAS P.


"some shit 6"



Cursando abismos en pequeños barcos de papel, surcando cascadas negras de vacío

Y hermosas aves con rostros de niño enjuto, lanzan besos lujuriosos al horizonte.

La prisa del óleo se confunde entre tus delgados dedos. Un gris leprosario tiñe el venal cielo, suelo, mar, marejada de postergadas voces.

La tierra muerta, el velo de árboles huecos, naturales tumbas y extensas miradas que se expanden siniestras

y desde esa izquierda atrevida,
volvemos a recorrer el curso abismal.

Autor: Daniel Rojas P.

Grandes Autores Continentales: Alejo Carpentier

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Considerando lo importante que es para el hombre desarrollar un identidad libre y mediante eso proyectarse de forma creativa e intelectual y hoy más que nunca debido a la avalancha de información basura que nos anega. He querido dar inicio en este espacio, a una serie de pequeñas semblanzas de autores Latinoamericanos que han aportado con su genio y visión a la edificación de una identidad continental rica estéticamente, responsable en su medula y comprometida en el acto, la prolijidad de estos maestros no deja de sorprendernos al desnudar la magia y fertilidad de nuestra región, el mestizaje, la cultura y en definitiva las potencialidades de nuestra portentosa lengua.

Alejo Carpentier (cubano 1904-1980) será el primero de la inmensa lista. Para aquellos que no lo conozcan, Este escritor, político y musicólogo por cuyas venas corría sangre francesa y cubana, artísticamente formo junto Uslar Pietri, Miguel Ángel Asturias y Jorge Luís Borges parte del círculo vanguardista de nuestra literatura (generación de 1927).

Influido por el surrealismo de la primera mitad del siglo recién pasado, Carpentier cultivo las potencialidades del inconsciente, el ideario onírico y lo rupturista que la pintura de Dalí, Los manifiestos de Breton y la locura de Tzara (dadaísta) habían iniciado en Europa . Claro que sin renunciar a sus raíces y palpitaciones, las que estaban íntimamente enlazadas al nuevo mundo. Por ello, sin caer en los recursivo y artificial del movimiento que nació al alero de los descubrimientos de Freud, tomo de este lo mejor, en cuanto a posibilidades de experimentación con las imágenes y metonimia y traslado dicho saber a nuestra realidad.


Para Carpentier, la cuestión seria el tema del afro-americano, las revoluciones libertarias del Caribe, la interioridad del hombre sometido a la opresión del medio y desde luego la magia del mestizaje : El indio o negro que entre la platería y telares finos del viejo continente descubre en suelo tropical, el voodo y las ideas románticas de Rosseau, recién importadas.

En esa colisión de universos dispares la riqueza del arte nativo y tribal puede superar a las formas cultas o elitescas. La atmósfera se torna barroca y permite al autor jugar con las líneas temporales, sociales y ante todo ínter-textuales en que los tambores bajo el humo de un ritual terminan por convertirse en compases de una pieza de Vivaldi para culminar en un salón de Jazz iluminado por la pericia de Louis Armstrong.

Todo esto lo podemos reafirmar con una sencilla frase acuñada por el autor en su celebre prologo a su obra el reino de este mundo, lo real maravilloso, dicha conceptualización que posteriormente fuese confundida o anexada por algunos al realismo mágico, el cual sabemos cuan explotado y prostituido esta por estos días además de erróneamente otorgado a Márquez, cuando de sobra Pietri y Asturias, previo a las guerras mundiales y lógicamente al boom, ya habían elevado a cimas olímpicas, el dichoso tópico. Pero en fin, en ese discurso nos queda claro que con lo real maravilloso que el define como patrimonio de América, nace una nueva forma de revalorarnos, opuesta al clasicismo reduccionista y ante todo, antagónica del maravilloso surrealista, mera explotación de lo escandaloso, escatológico al punto de ser vulgar y gratuito.

También podemos otorgar a Carpentier, los lineamientos de la nueva novela histórica y el género de dictador, al menos treinta años antes del Otoño del Patriarca y la Fiesta del Chivo…

En ellos se recogen los elementos que a posterior caracterizarían las potencialidades narrativas de la desviación del discurso oficial histórico, ante la aplicación de recursos como la deformación, el perspectivismo y alejamiento de la atención de los focos centrales, héroes en base a los cuales se cementa nuestra realidad y como ignorar el carnavalesco heredado de Rabelais y por supuesto la circularidad del tiempo y lo inesperado e ilógico, todos elementos que Carpentier dominó e implantó con maestría.

Por tanto, para los amantes de la literatura esta de más seguir dando datos sobre la trayectoria de este orfebre lírico y épico que tanto nos legó, más importante resulta que aquellos que recién se están aproximando o reencontrando con las letras ubiquen en el rompecabezas clave de nuestra cultura y mundo artístico continental, la figura epónima de este profundo investigador, viajero erudito, lucido activista y ante todo sensible hombre que quiso a América y a sus habitantes sin prejuicios.

Una imagen valiosa para la memoria es la que nos deja una entrevista en el programa español “A Fondo” en que le preguntaron a Don Alejo que pensaba de la cultura norteamericana, el con su particular acento dijo textualmente: primero, de que estamos hablando, de la cultura norteamericana colonizadora, de invasión e imperialista que quiere imponerse y borrarnos, eso no es cultura es consumo y publicidad, en cambio si hablamos de Whitman, Thoreau, Emerson, Melville y más recientemente, Faulkner pues bienvenida sea esa cultura...

Uno se pregunta entonces, cuánto saben hoy los Norteamericanos de esos padres de su literatura y poesía, Cuánto conocen de los inicios y forja de su identidad, que nos habla de los derechos civiles, la objeción de conciencia, la tolerancia y libertad de creencia, la ecología y el amor a la tierra, contrastemos esas voces del pasado con las explosiones y amenazas de su gobierno hoy y en la misma medida preguntémonos autocríticos, cuánto sabemos nosotros de nuestros poetas, músicos y pintores, si tanto denostamos la forma de vida y política norteamericana a la par que olvidamos quienes somos y adoptamos y copiamos sus logos, modismos y estándares de éxito…


En una proxima entrega: José Donoso, Chileno (1924-1996)


AUTOR: DANIEL ROJAS P.






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