Intro-versión (Poesía)

Pienso en todos aquellos



Pienso en todos aquellos
allá fuera, ganándose el derecho a vivir
con sus trabajos.
Orgullosos caminan
y cortan el cielo con la silueta de sus vestidos…
Corriendo respiran, realizan más de un acto,
el prodigio inunda el silencio
de aquí para acá
y en sus autos, el portento de su gloria,

define el pulso humano…

Atestando las oficinas
las filas, los supermercados,
brillan como lindas estatuas…
Símbolos de lo que el hombre debe ser
Y yo en cambio,
hasta una palabra me duele.
Algo se ha roto,
No puedo
Identifi-carme
Carezco de esa pasión inútil
¿Quién soy?
¿Qué soy?
Y

por qué todo, se diluye en esto,


Sencilla-


Miserable-
-mente en esto
Condenada-




Un par de letras ilusas, bailando tímidas sobre el papel. Algo me falta

Algo saben ellos



-me
He perdido la capacidad de negar -lo

-nos


Me debato en lo que no fue-no será- no tuve- no tendré – no quise- no pude por miedo
Pero esos “no”, jamás terminaron;

Así que están abortados

Perdidos de cuajo
como yo…
Son afirmaciones camufladas.
Estúpidos sí, condicionados por una débil sensi-bilidad…
Los verdaderos nihilistas son ellos
y son felices,
en el conformismo de la nada que me quema…


Autor: Daniel Rojas P.

Z



Preñada

aluci-nación.

Canes & sus rostros,

desma´dejados

degüellos & miradas.

Penden de alambres,

junto a la CEÑUDA guagua

Y

su guau guau,

castiga

nuestro voyer-ismo

manier-ista,

la enfermedad del pópulo

muerto,

POPOL VUH

de hambre-ada

ensoña-ción.

Punza-das,

qué delicada

devasta-ción…


*-*

He visto un ángel
ebrio y
desnudo,
saltando
encabritado
estupidos brincos
sobre mi rotosa
cabeza
y recitando
poemas
del uni-verso
misterioso,
alegórico,
sacro
y
eufórico...
Para mi sorpresa
dijo:
Que todo
terminaría bien-.


Autor: Daniel Rojas P.

Saludo


Pistas de mar calmo, grandes huertos, en que cada
palma cascada, revienta mi ceño fruncido.
Al máximo.
El sonido descuella por la garganta inútil
y la tonta reverberación, de aves quebradas
por ese azul infame...
Enfermas telas, rumiando el amanecer
con espanto
y algo
sólo a veces
una pizca
de ternura.



Daniel Rojas P.


capital 3




La costra al costado
unida al cartón,
Mojado techo,
Ratas fraternas…
Un ciclón de pasos,
la bebida y
el néctar estrellado.
Ese pardo ácido,
en el rostro, junto a la saliva del
pueblo…
En mi esquina palacio,
comiendo la mierda feliz,
la cajita honrada.
La basura de mimos
y los niños que apuntan

la M de oro…

Al salir corriendo, de su burbuja,
la reunión paterna, materna…
La bofetada,
el insulto, la mirada oscura
y otra exhortación.
Un puntapié y de vuelta a tu hogar
A tu rincón estúpido,
de allí no sales
¿Por qué?
Para qué,
Si aquí tienes todo
El olvido alegre,

el justo perdón…


Autor: Daniel Rojas P


capital 2



Algo mejor.
Quién puede afirmar qué
o lo contrario,
espera rozando,
tu escurridiza
falda,
de nocturna furia
y antropófaga
rama,
cercenan
la pereza del alba,
los grilletes de tu
rodilla, junto a las pinzas
de mi dulce reja
y corriendo,
por los callejones del alma,
profusa forma
de mercurio y patas de mosca
depravada, las alambradas sin
delicia,
de esa comisura
que reposa entre tu yema y uña,
delinean la
esperanza,
no me queda más que afirmar, prendido
de tu adiós, que la estela de carne roja
sabe…
aunque;
Quién puede afirmar qué
o lo contrario…

Autor: Daniel Rojas P

capital 1




Algún oxido
citadino.
Pardas muecas,
agujeros y coches,
roídos como
manzana sucia
y célula de podrido cristal,
cantan en los dedos
de un advenedizo muchacho
y sus alas
grises por la respiración,
marcan la enfermedad,
la austral cabeza y el llanto en rueda.
Tu sensible pena
da vestido
a las niñas de
esquina bondadosa
y la derrota
de verte allí
me deleita con un bonus track…

Tu oscuro suelo, pisa

mi aire
de vista inflamada…
En mi horizonte se multiplican,
vísceras verticales y a
tardes sublimes
como las sendas de nuestra sangre,
se tienden amistosas
las bocas y
los metálicos gemidos
de tu público labio
de cuerpo entero
y certero orgasmo,
se dispone el
intercambio de amores,
cuando nada cree y sueña
cuando todo comienza a ser ajeno
y tu rostro es sólo,
el eslabón perdido
de un encuentro errado…
Vuelves a tropezar conmigo y las carrozas
y el mísero payaso…
Soy en esas miles de privadas revueltas,
ayahuasca y última cena,
una cinta, tu canción quemada

por el mudo cigarro…


Autor: Daniel Rojas P.


Nuevos Reyes 6




Soberano,

las bocas,

el discurso,

Juak Juak

Juak.

Su hambre y nuestras lágrimas…

La carga dorsal,

no detienes el motor Juak Juak

Juak, los designios empujan,

esa enlutada locomotora y carbón.

La bilis
de tu puño Juak Juak

Juak, industrial raíz

y caravana enjuta y tullida,

lenta y con faroles en señal de sonrisa.

Juak Juak

Juan, encierra

los rostros humeantes

la fosa andante y

el hollín de flácidos bebes,

Juak Juak

Juak y el pulir de balas y poleas,

escuadrón de la muerte, corregidores

y pretorianos.

Es la cima de tu ejército,

el ejemplo honrado, el ministerio del amor y

la forja de premios a tu causa, medallas

y púrpuras corazón.

Juak Juak

Juak, Costra

de esta estupida roca, tercera en el vacío universal.

Juak Juak

Juak, la comisura, herpes y tu lengua lujuriosa, empapa

la frente de mamá y esas dignas señoras y frac pensante,

leen la historia de héroes y epopeyas.

Juak Juak

Juak, piadoso remojas sus interiores, la olla muda y la frente en alto.

El aplauso, la marcha televisada, los camiones lanza agua,

rompecaminos,

mutilaespaldas,

violaniñas,

desgarraguaguas.

Así fabricas tu moderno Cartago.

Esclavos y soldados, victimas de tu esplendida,

Juak Juak

Juak, solidaridad




AUTOR: DANIEL ROJAS P .

visitas.



Visitas,
conversiones,
las marchas de cadáveres…
estos divinos
sepulcrales
son exquisitas palmatorias,
juntan y pegan,
las palabras del credo
y emoción.
Beatifiquemos la cólera,
la pasarela de tus depravadas
conclusiones.
Flamean la bandera
del asta que enhiesta
en tu culo,
recita
poemas de amor.
Laúdano y libaciones,
bebamos de tu cicuta reducida
y carguemos la bala borracha…
Otra vez, por qué no,
para despedirnos
con fuegos de artificio
y quizá
si queda tiempo,
una meneada
y revolución...


AUTOR: DANIEL ROJAS P.

Nuevos Reyes 5




Comunitario
Potencial,
Ciudades manera
Grandes pequeños barrocos,
Territorios apuesta, apesta,
La cárcel en aires y
los reclusos comparten,
Forzosos intereses,
Barrotes comunes
Y esa búsqueda
De entretenerse.
A esta latina América,
Le falta una inmensa,
Gran cantidad de centros
Productivos y comerciales
Ofrecen comercio y productos.
Por ejemplo: manos y genitales,
Y de vez en cuando
Y cuando en vez,
Un best seller: Cerebros.


Autor: Daniel Rojas P.

Nuevos Reyes 4




Los jinetes
Su cadencia
El grito, látigo y rueda,
Los cráneos
En la parte trasera,
Cloqueando la historia
Bailan sobre la tierra
Y nos recuerdan el gas
entre la carne y cemento.
La purga continental,
El destierro,
La soberanía oceánica
y la maldición realista.
Otro campo en siberia
Las eternas caminatas
Y algún gracioso paredón.
La silla eléctrica
Y la sonrisa tatuada con plomo.
El trono recién pulido,
Es la luna y movimiento
Palimpsesto de libros y fotos.
Allí el monarca de acero,
Sigue siendo dios y cadena
Y las victimas como
La respiración,
Jamás existieron.

AUTOR: Daniel Rojas P.

Nuevos Reyes 3




Somática cacería
Corre la garra
Medieval.
La caricia
tuerta
Y en las sienes el feudo de animales.
Rasga el útero con tu señorío,
Inalámbrica tortura
Fábrica mundial.
Cantan sin testigos
los infantiles ruegos.
Mientras, el sol cae y se eleva.
La paz
Duerme tranquila y la garra
Repta peinando las calles.
Por tu bien,
Hemos puesto un ojo en tu columna,
Los rincones son vocación nuestra,
allí la mente sueña y
No hay clemencia.
La psiquis vanal
es Prisionera de la carne,
Pedazos sin rostro,
Mudos en el apéndice.
Humano colgado,
En el matadero

de todos los tiempos…


Autor: Daniel Rojas P.


Nuevos Reyes 2



Venden ideas,
Estudios, guiones
Talleres factibles,
Rentables minutos,
Productos +
Productos
Y ventas
¿qué se proponen?
¿Cuántos catálogos
Contienen nuestras voces?
Preocupaciones, nuevas tecno-logias
Y herra-mentiras;
El pasado tiembla
Y la muerte,
Es un predicamento…
El presagio
De tu goce,
La identidad, una barra
Derretida…
En manos de millones,
la lengua de aquellos
oh dulces Dioses…
No hay intimidad
Y discreción…
portátil Calidad
un dígito y la sombra
pixeleada…
Compañía, de la cama a la ducha
El desafió es ser,
Mejor vendedor
propietario,
Comunitario
Mesías,
Producto comunista, consumista
Capital, capitán oh capital mi dulce capital tal tal tal…

Nuevos Reyes.




Percusión,
ojos de
luciérnaga,
uniformes

y banderas.

Encapuchados
persiguen,
con
sentido
tecnocrático,
la crisálida
negra.

El sonido,

de todos los tiempos

esa gloria mentirosa y el fuego

verde.

En las ocultas

leyes,
el musgo

la oblicua muerte,

la música de sus venas.

Se titula:

Dios
Poder
Fuerza

y es la navaja

sucia,

el grillete

anónimo,
la feroz
denuncia

y el panóptico

de nuestras cabezas...

la fosa,
el mundo,
la rueda.

En la común

sumisión,

todos duermen

el plácido vaivén...


Autor: Daniel Rojas P.

Santuario.


Santo enardecido,

vigilante,

perecedero

el humo se hace blanda

compañía,

rostros ennegrecidos,

canos, decaídos,

ojos marcados por el viaje temporal

y la divina perorata,

Esperanza,

universo,

saltan de lo oscuro

del manantial y llanto,

lúgubres espasmos resuellan

el martilleo acompasado,

el canto fúnebre de baldosas,

en que carne hacinada, carbón humano,

Desgasta la idea de tiranía

y nuevos pasajes negros,

se escriben

en nuestra progresista historia de hecatombes…

y en la profundidad de la muerte

y en la vaguedad del existir,

no queda reposo

para la así llamada vida,

para el océano de mustios corazones.

Remachados escapularios

Y hembras enlutadas,

Gimen el producto de sus vientres,

el productor de nuevas palancas,

operarios,

Materia para la maquinaria.

Partidos penetrados,

Silencio del ausente,

Él naufragó mientras corría del espanto,

Ellas dibujan el ocaso

de su repetido futuro,

En cada región

en cada recoveco olvidado

de esta gran patria,

progresistas y guerreros,

Madres de demencia adornada,

con justicia y armas de buena ley.

El esperpento anega nuestra

Mañana.

Teñida de vino venal

y el tijereteo de las manos anónimas,

Prepara desde la torre,

el camino de los perdidos,

Mudos,

en los márgenes del

Terror.
Amén.

Autor: Daniel RojasP

morena


suturas,
rasgadas,

piezas quietas,

muñecas quebradas...

arden libros

en la frontera,

un cráneo pende,

en la flora oculta.

Hormigas y cucarachas

construyen el futuro,

el

ropaje de tu rostro

bello,
dormido,
histriónico

en el olvido...

la selva
agrietada,
pretérita,

oxida tu vientre

y el azul

cuchillo,

con mango angélico,

talla

miles de caritas,

La indiferencia,

triste,

ríe su indigencia.

Las manos construyen,

en tu herida

en tus ganas

de amar lo vivo,

los recorridos que no hace tanto...

cruzó mi lengua.

Con tu
destello,

la rapidez de

las velas
desciende,
diciendo

adiós al fuego,

la nocturna

grieta

en la amarga serena,

pinta

la mueca diestra,

la rotosa

enjuta maravilla.

tus cabellos,

ondas
grises,
derriten

el viento,

de tu
piel morena...

Autor: Daniel Rojas P.

Señorial.


señorial, emplumado

hombres de barro

beben su carne

y nutren la mirada solar

el vuelo de cabezas verdes, coloradas, extienden palúdicas alas

desde el bosque oculto

y el sueño racional...

un canto amatorio irrumpe las ramas

por las hojas, caminos erosionados en el músculo troncoso.

Útero universal.

Pequeñas reinas y vasallos abren paso, disfrutan su gesta

amparados
recubiertos

en la marcha de sus fuertes, diminutas patas

llevan la carga augusta

protegen su muro colosal, lejos del minúsculo

barullo cósmico

pies oscuros, hermosas extremidades

corren y saltan

en torno

al rey central,

llamarada generosa

dadiva

quimera del gran ojo

ardiente.

Autor: Daniel Rojas P.

Buenas Noches.




Buenas noches
encorvadas en pergaminos
desastrosos y manos polvorientas,
Migran desde la pesada
cresta rota
la amarga ola y el sonido
frígido del
mañana.



El ayer es una excusa
tarima de necias miradas
gargantas secas, pegadas
Anegadas a
cristales sucios
Manantiales absurdos
en las lluviosas tardes
de migraña
silenciosa…



Libido
perniciosa
saliendo de esta
morada ciudad.
Negra por un desierto inútil,
caminante
dormido
castigado
inmundo, fácil
bajo el ojo plateado
y tantos males juiciosos,
Crispan mis venas,
silban
el rencor
de la vida abortada.



Otra pelea perdida
otra caminata
olvido
perdón
sollozos, gritos junto a tu cama
luego amantes ritos
Buenas noches
no más
buenos días
soledad
ausencia
rabia, mucha rabia, odio, tripas enredadas
se condensan las fronteras
la suciedad
Esa lógica del alma
la fragilidad del hoy
más tarde
siempre
ahora, luego, tirado
jugando a no respirar.
Haciendo del juego
un acierto.


Autor: Daniel Rojas

Habla





Comunica la afección,

pausas cortas

hechas

entre cada mención

entre cada nota.

Las fibras temporales

son una horca.

El profundo líquido

la homicida

triste
disolución…

Alarga plazos

Enarbola sumas

el orden multiplica

sus ojos diminutos.

La mirada enredadera

la escueta lengua

Recámaras con que

Juega

a la rusa ruleta…

Dispara hombres

Eyacula vidas

Están sobre tí

en tu nuca

bajo tus cejas.

Dan sepultura

a toda causa

erectan imperios

la voz única,

la torre que viola cirros

y cúmulos

pero la vida

pero la monotonía

pero la situación

perpleja

en el gran

anónimo rostro

de la confusión

de la sensación,

desintegra,
quebradiza,

rotatoria, Áurea, cobriza,

el injertado sueño,

el reposo

el salto del pez

el descenso del ave

y la utopía galante.

Con retórica conmoción

ello
ellos
nosotros

juntos, fronterizos, disociados

antípodas irreconciliadas.

No hace eso

todo más interesante.

Este barranco esperanzado

Sigue siendo

la misma carga

el mismo dolor

la cabeza cercenada

de hace años

de hace siglos

Encerrados en la máscara.

La tormenta de manos;

Mutilados troncos

a la deriva.

El mar bajo la luna

Perdida.

Tragicómica venganza

Pálida, ajena, llena de vació

Como el mañana

Día de noches y su

eterna trampa.

De vanidad y traición

De pudor y añoranza,

en que otro repite

ruega y se alza

hasta

el fin de los tiempos.

El mensaje inicial.

Distorsionado

Editado en las marañas

Prejuicios
Y temores.
Alaban
la razón
cantan

el contrato

zurcen
la norma
gastan
el lenguaje
imponen

la ciencia

fabrican y consumen,

la pesadilla humana.



Daniel Rojas P


Poesía



Carga libido

dispara sangre,

de mis sentidos

deseos

miseria

nace un ayer.

Somos como extraños

desde fuera hacia adentro

escuchando voces huecas

torcidas en encierro

fornican mientras duermo

sobre el suelo,

tu piel
herida

tu estupida mueca.


Bailarines pies

ojos profundos

negro manto,

la oscuridad en plenitud

el calor de sombra huérfana

en los murales de odio.

Un entierro a mi destino

un renacer del fuego

despierta al demonio

que tengo ahí,

haciendo cabañas

y vírgenes pueblos.

Hace años, que bebo del silencio

mirando desde el claustro

el cuarto de enfrente

donde se producen los

peores actos,

de la cólera que veo

respiro y dejo correr.

todo lo que me hace hombre

es una condena

un collar

y estas ahí riendo

la mirada

el reflejo

en esos ojos que son los míos

pero en otro rostro

el de vidrio

que responde

con mi cara temiendo.


Rompe mis oídos

el engranaje dispara la noche

mientras encalló en las besos

y el muelle de tus piernas

donde la vida revive.

me hace crecer

me da algo

en que creo

creyendo rió y juego a morir

en el infierno

de todos

los santos esqueléticos.


Persiste la cárcel

de mis dientes

y orejas

arde la venganza y manoseo

Celebramos la noche

y el encuentro de

los genitales

que son nuestros cerebros,

pensando

creamos un nuevo paraíso,

el que siguen nuestros cuerpos

y en el podemos ser uno

el sueño universal

la forja de dioses

en algo simple

tan sencillo

como la poesía


Autor: Daniel Rojas P.

caída


Caída, giro y retroceso, ojos vivos, ojos muertos, miles de miradas, retroceden, caen, giran y el talvez se hace eterno, ¿quien cae?, ¿quien gira y retrocede?, aunados en un canto colectivo, en un amor profano; sentimos la sorpresa de un cuerpo, el titubeo de esos labios, carne rarifica la herejía del beso y el discurso repetido, una inconsciente oración. Duerme, duerme en el olvido, duerme en el caos reptante, liberamos su fuego en cada frase, ¿cómo nos hacemos uno entonces?, ¿cómo escapamos del juego y sus reglas ancestrales?. Es el tablero de algún padre ausente, fichas de lunáticos, que administran la vida y disponen la muerte.

Muros de manos, cómodamente idiotas, trastornan el trastornado diseño, lógica y rituales de momias. Respiran dardos sobre nuestros cuellos, tu y ellos, ¿y el yo quien es?, yo no entiendo mi respiración, lo hago; mas bien lo intento por que no me cuesta sentir ese jadeo.
Y entre las infinitas esperas… debo hacer algo para sentir que estoy vivo…
Entre las infinitas redes que se tienden hasta lo imposible, todo cuesta y duele, incluso el agridulce destellar de tu retina. Así que olvida mi rostro, estoy fuera de la apuesta, mi carne no esta en venta y esta tarea de dibujarme, con imágenes espectrales; que no se que magia tienen en mis dedos, la realizo solo por el bien de mi…
Por el placer de mi… el disparar versos y divagar… mi ausente verdad…

Así que yo digo tristeza roja, alegría azul y muerte en mil colores opacos y brillantes. Blanco-negros que constituyen lo maravilloso informe, que puede o no, ser un sueño de mi propia duda, la que puede que se permita preguntarse, puede que se permita regar mi maldito espíritu y lo que diablos se suponga tengo dentro y tu también; creyendo que ello, ese etéreo no se que, que nos distancia de las cosas o hace simples autómatas, permita en definitiva que seamos algo. Si es posible que así sea, entre las infinitas redes que se tienden hasta lo imposible, viviremos con la duda.

Números caen y giran, cuentas regresivas; caras que estallan palabras y frases que se apilan, todo se sucede, todo se revienta, otro no se que, que no podremos evitar, y tu también y yo, sin saber quienes somos, juntos otra vez.

Sonrisas, aplausos, telón abajo. El sonido sufre, la voz se gasta, es una espalda quebrada, una esperanza empolvada en una bodega extraña y todo ¿Por qué?, ¿por quién?, el esfuerzo de sobrevivir y soñar, la carga de existir para la muerte y no querer morir, el pelear por un segundo más de aire, por el derecho a aspirar y no ser un miserable objeto en el puño de otros…

¿y quiénes son esos otros? Por que pueden gritar, herir, quién les dio el poder, por que les dejamos el camino libre y la llaga abierta, dispuesta a llorar un sagrado fantasmal, llorar de nuevo… caminemos mejor, juntos por los pantanos aledaños y subamos las palúdicas ramas del encuentro, donde nuestra sombra jubilosa, llora otro amanecer y el tintineo del viento, en un solo magistral, levanta arpegios de paz y misterio…

Subamos para caer, gritar, retroceder y ser ojos de nuestro vertiginoso descenso.

Autor: Daniel Rojas P.

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