Éxito del Primer Recital de Poesía Joven.




Con éxito se llevo a cabo el primer recital de poesía joven en el aula magna de la Universidad de Tarapacá, el evento comenzó a las ocho con diez minutos con una asistencia considerable, sobre las 70 personas, número que dejo más que satisfechos a los organizadores, Daniel Rojas Pachas, Edgar Lara y Yerko Bravo de Clepsidra, así como también a los participes, autores independientes y de distintas agrupaciones, que si bien, esperaban apoyo de la comunidad de escritores, académicos de la universidad, aficionados a las letras, amigos y estudiantes, se llevaron una grata sorpresa al ver rostros nuevos, de variadas edades y con un interés en común, el arte.

La muestra comenzó a la entrada del salón. Las pinturas del colectivo Trompo, a cargo del artista Juan Pedro Silva también conocido como Montefinale, autor del cuadro que sirvió para ilustrar el poster oficial del recital, fueron un agradable recibimiento para el público.

Una vez instalados en las butacas, el discurso inaugural del encargado de la dirección del evento, Daniel Rojas Pachas, dejo en claro la motivación de este acto, su necesidad en un medio plagado de limitaciones y la visión y expectativa de los poetas, que comienzan a dar sus primeros pasos, a fin de abrir nuevas vías, innovadoras maneras e interesantes formas de diálogo e interpretación, a través de sus creaciones.

Tampoco se obviaron los agradecimientos a todas las instituciones que apoyaron de cerca el acto, La Universidad de Tarapacá, La facultad de Educación y Humanidades a través del Decano Carlos Herrera, La carrera de Pedagogía en Castellano y Comunicación y su jefa Miria Luque y desde luego, el Consejo de cultura y artes de la XV región.

La lectura empezó con Carolina Opazo, luego el dueto compuesto por Leslie Muñoz y Daniel Avello, el joven Camilo Montecinos y el irónico Tito Manfred, esta primera mesa, expuso una variada gama de estilos y discursos que pasaban desde un descarnado romanticismo a un interesante aproximamiento al conflicto existencial y vacilación ante la muerte, la sensibilidad pop, y el lirismo más coloquial para dar paso a la lectura de un críptico hermetismo, que potencia los lindes de un lenguaje personal en las voces de Daniel Rojas y el director de la agrupación MAL, Eduardo Ignacio, este último, si bien no pudo estar presente, compartió con el público su hasta entonces valiente pero inédita, propuesta.

La segunda mesa mostró por su parte, el talento de los invitados de Iquique, Juan Malebran y Danitza Fuentelzar, La escritora bilingüe Ivette Soto, Quisbert, Rojas Terán, y la gente de Velocet: Isis Valderrama y Carlos Araya. El tema sexual visceral y descarnado, el kitsch, la infancia, la soledad y una bohemia que apela a discursos propios del beat y el realismo sucio, dio muestras de la diversidad de aproximamientos, aquí también se hizo mención a un ausente, el ariqueño autor de psicoglifos Alejandro Jordán, quien envió una carta poema desde Coquimbo.

Lo específicamente poético, concluyo con la muestra visual a cargo del estudiante de licenciatura en Castellano y Comunicación, dibujante y director del taller de comics Engranaje, Edgar Lara, el video de gran factura, era una cruda visión sobre el aborto y sus consecuencias. Emotivo y profundo la edición impactó y conmovió a los asistentes.

La actividad no estuvo exenta de polémica, en su etapa final, un conversatorio que permitió el intercambio de opiniones con el público, generó ciertos roces entre los poetas y el auditorio, debido a las posturas y forma de enfrentar la escritura y la realidad. En fin, de eso se trata el arte, señalo Daniel Rojas agregando que la elección estética no es un camino recto. Muchos pueden pensar que cada obra tiende a ir de la mano de su autor, no se equivocan en ello, sin embargo en la poesía, no debemos juzgar el trabajo con los mismos códigos éticos y morales de la vida diaria, un autor puede parecernos pedante y fatuo, lo interesante aquí, es que hay puntos en que afortunadamente, este desaparece ante la magia de su obra. Ella nos dice mucho más que un nombre, rostro o comportamiento, no es una excusa ni justificación para ciertas conductas infantiles e irresponsables, amparadas en contradictorios y ambiguos discursos que soportan todo tal como el papel. Empero, en este complejo campo, el literario y artístico, uno se encuentra con multiplicidad de posturas, algunas con fundamentos, otras carentes de vitalidad, lo importante es saber tolerar y aprender, pues en lo absoluto, un ego desbordado que grita rock and roll y viva la vanguardia o la tendencia del momento, una pasión ilusa que se arrastra por el suelo o la falta de carácter que necesita enlatadas muletas, pueden hacer tambalear un proyecto más grande que la suma de sus partes.

Hubo un gran esfuerzo y esto será, ciertamente un hito para nuestro creciente panorama cultural, los jóvenes tienen mucho que decir y aportar, más allá del escándalo y la gratuidad, hay voces con sustento, madurez y visión y empresas como esta, abren puentes hacia una consolidación de autores en crecimiento y los que vendrán. Prueba de ello fue la etapa final en que compartiendo un cocktail, generaciones anteriores de escritores y estudiosos de la lengua, consagrados y consolidados, demostraron su apoyo y afecto a la labor realizada con seriedad y compromiso por los organizadores.

Autora: Milvia Alata Tejedo - Fuente: El Morrocotudo.


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